lunes, 12 de agosto de 2013

Amati en el Teatro Nacional

Hoy, 12 de agosto, se cumplen exactamente 329 años del fallecimiento de Nicolo Amati, fabricante de violines italiano. Lo interesante de Amati es que fue nada menos que el profesor de Antonio Stradivari, el fabricante de violines más famoso de la historia contemporánea. Según tengo entendido, antes de que los Stradivarius se pusieran 'de moda' los violines de la familia Amati eran los más gustados.

Y claro, deleitarse con el sonido de un instrumento musical de más de 350 años no deja de ser un evento imperdible, de tenerse la oportunidad.

Oportunidad que tuvimos el sábado pasado, cuando escuchamos al maestro Gidon Kremer tocar su Amati de 372 años (1641) en el Teatro Nacional. 

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La nota gris, a mi juicio, la pusieron los muchísimos asistentes que llegaron vistiendo pantalón casual y una jacket sport a este concierto inaugural que bien se advertía en los anuncios del Festival Musical Credomatic, era de gala. Muchos -más de los que jamás hubiese imaginado- llegaron en mezclilla. Vistiendo saco, solo algunos. Con corbata, éramos menos.

Me parece lamentable que gente que dice admirar y conocer del arte en todas sus manifestaciones, no comprenda la importancia de vestir apropiadamente según sea la ocasión. Aquí, pude ver a muchos haciendo gala de su propia moda. La moda del relativismo moral...

viernes, 19 de julio de 2013

La revolución política

Como los cientos de miles de costarricenses decepcionados de la política en este país, no tengo por quién votar en las próximas elecciones. Profundizando en las razones, me he dado cuenta que no son los candidatos quienes me hacen sentir desidia; los partidos políticos se han encargado, en los últimos 15-20 años de acabar con el ánimo hasta del votante más entusiasta. Como lo señaló don Jorge Guardia en su columna esta semana, el problema podría ser la falta de claridad en la ideología de los partidos. Así por ejemplo, quienes se llaman liberacionistas, saben que dicho partido ya no se rige por los principios social demócratas, sino que ahora son neoliberales.

Lo cierto es que hay muchas causas más. ¿Cuáles? Eso ya no importa. La suerte está echada para los ticos y los próximos cuatro años. NI siquiera una alianza podría evitar lo inevitable, pues una alianza entre partidos (PAC, ML, FA, etc.) tan disímiles, que no tienen vínculos comunes entre sí, ni siquiera ideologías claras, podrán arrebatarle a Liberación su tercera victoria al hilo. (Y sinceramente, prefiero que no lo hagan).

Ha llegado la hora Ahora lo que corresponde es pensar en el 2018. Es hora de iniciar un proyecto más grande que cualquiera de los partidos existentes, que recoja los anhelos de todos y que promueva la participación de aquellos interesados y preocupados porque este país se proyecte a futuro, como un ejemplo a seguir en las democracias latinoamericanas. Un proyecto de gente experimentada y honesta. De gente inexperta pero ansiosa de cambiar al país.

Es hora de hacer ver, sobre todo a los más viejos, que ya no podemos recuperar aquella Costa Rica de los años dorados. Es hora de hacer ver, sobre todo a los más jóvenes, que no podemos construir la Costa Rica que queremos, mientras ellos se sigan alejando de la política. Ya es hora, de que todos nosotros, comprendamos que  ha llegado el momento de hacer un giro en la política. Que ya los partidos tradicionales murieron. Que debe surgir un nuevo partido que amalgame la sabiduría de los viejos que anteponen siempre la honradez y la justicia social y la energía de los jóvenes que quieren luchar por un país más equitativo y equilibrado.

Una propuesta limpia Todos los costarricenses sabemos que nuestra bendición como país subyace en la seguridad social y la educación, ambos pilares de nuestra sociedad por años. No obstante, hoy se ha debilitado por un desequilibrio entre el Estado benefactor que ha crecido de forma desmedida y la ineficiencia en el manejo de los recursos públicos. Todos sabemos que ha sido gracias a las oportunidades que el Estado de Derecho nos ha dado, que miles han podido desarrollarse según sus capacidades en negocios propios y es obligación del Estado, el seguir promoviendo más oportunidades para los ciudadanos que quieran surgir.

Por eso, es prioritario el equilibrio entre la salud, la educación y las oportunidades, pues la Costa Rica del siglo XXI deberá sustentar ambos escenarios, el de la izquierda y el de la derecha en una proporción tal, que este nuevo enfoque se ubique ideológicamente en el centro del espectro político. ¿Existe hoy alguna propuesta de algún partido político nuevo, que no involucre gente que ha manchado el honor del país? ¿No deberíamos buscar el espacio para crear dicha propuesta? Urgen ideas y personas honradas para empezar con esta revolución política.

miércoles, 10 de julio de 2013

Escala de valores

En ocasiones sucede que por experiencias propias o ajenas, volvemos nuestra mirada a lo que tenemos. A lo que es nuestro, en el sentido más egoísta. Y como no siempre suceden estas cosas, vale la pena aprovechar esa oportunidad al máximo y dar nuestro mayor esfuerzo para corregir errores, enmendar el rumbo y abrazar todo aquello que amamos.

Porque normalmente lo que más descuidamos es aquello que tenemos más cerca de nosotros. Imagino que deben ser la cercanía, la costumbre y la cotidianidad, los tres elementos que se confabulan para perder de vista lo hermoso y lo bello que son todas esas cosas que tenemos a mano y nunca valoramos. O mejor dicho, que sí valoramos pero no les prestamos la atención debida.

Es hora de dar a cada cosa su debido peso. Su debido valor y atención correspondiente. Y reorganizar la escala de valores para priorizar aquello que lo merece. El amor, por cierto, debería ser la moneda con la que realizamos las transacciones en esta escala de valores.

Para estar bien con nosotros mismos, deberíamos aprender a poner todas nuestras monedas en aquello que más amamos. Porque nos da equilibrio. Nos inspira el alma. Y nos regala ilusión.

Ilusión para vivir una vida plena.

Una vida juntos.




sábado, 1 de junio de 2013

Guerra fría y el origen del Teléfono Rojo


En la serie televisiva “Batman” de 1966, el Bati-teléfono (de color rojo) servía al Comisionado Gordon para contactar directamente al superhéroe. La idea de contar con una línea directa –y la atención inmediata de Batman -como recurso para combatir el crimen y resolver momentos de crisis en Ciudad Gótica, venía a consolidar la imagen del teléfono rojo en el imaginario colectivo, como el instrumento usado durante la  guerra Fría entre los EE.UU. y la Unión Soviética para comunicarse. Pero, ¿realmente existía el teléfono rojo? Lo invito, estimado lector, a que conozca de esta fascinante historia.

Una estrategia de paz Este lunes 10 de junio, se conmemoran 50 años del discurso que John F. Kennedy dictara en la American University titulado "Una estrategia de Paz". El gesto de Kennedy -de anunciar el desarrollo de un tratado para la prohibición de pruebas nucleares- fue algo sorpresivo pues en ese momento se vivía un momento de alta tensión. Hay que recordar que la Crisis de los Misiles se dio en Octubre de 1962, luego de la cual, ambos líderes -Kennedy y Nikita Khrushchev- buscaron  bajar el tono a las relaciones.

El primer gesto vino de Khruschchev en Noviembre de 1962, cuando escribió a Kennedy una carta en donde le externaba su interés por acabar con las pruebas nucleares. J.F.K. se entusiasmó con la idea y sugirió iniciar las discusiones técnicas entre ambos países. Pero líderes Republicanos y su propio Departamento de Estado se opusieron a la idea; y el paso que quiso dar la Administración Kennedy se postergó por algunos meses más. Ya en Mayo de 1963 la oposición se diluyó y fue entonces cuando J.F.K. sintió que era el momento indicado para preparar este discurso, de clara intención pacifista.

Otra forma de hacer política exterior Como ya lo había señalado en otro artículo (Lo interesante de la política, LN, 4/7/2010), Kennedy siempre contó con la ayuda de Ted Sorensen -consejero suyo desde antes de llegar a la Casa Blanca- en la redacción de sus afamados discursos. Sorensen redactó buena parte del mismo y luego revisaron y editaron juntos el documento final. ¿La intención? Señalar los intereses comunes de ambas naciones y dar un nuevo norte a la forma de hacer política exterior.

Este resumen del discurso –que agrupé en tres grandes temas- pretende mostrar cómo 50 años después, las palabras de J.F.K. son tan actuales, que sorprende lo atinadas que son sus ideas en el contexto mundial actual. No es mi intención pretender comparar aquella época con la nuestra, en la que enfrentamos escenarios que antes no existían, como el narcotráfico, el terrorismo y las armas químicas y biológicas. Pero sirven para meditar sobre nuestra incapacidad como seres humanos, para solventar nuestros problemas de convivencia y seguridad. Problemas, que seguimos perpetuando pese al paso de los años.

I.- Hablando de paz  Kennedy inicia el discurso señalando que no tiene sentido hablar de paz, cuando las grandes potencias mantienen su poder nuclear y  no se rendirán sin usarlas; cuando una sola arma nuclear posee 10 veces la fuerza explosiva de todas las armas usadas por los aliados en la II Guerra Mundial; cuando los venenos mortales derivados de un intercambio nuclear, se esparcirán por aire, agua y tierra hasta los confines del mundo y a las generaciones que aún están por nacer. Agrega que las armas son la forma menos eficiente de asegurar la paz y que por eso, no hay tarea más urgente que reexaminar actitudes, como individuos y como naciones. Pensar que alcanzar la paz es algo imposible, no solo es irreal, sino además, peligroso y derrotista. Quienes piensen así, dice, condenan a la humanidad, al asumir que estamos atados a fuerzas que no podemos controlar.

Si nuestros problemas están hechos por hombres, pueden (y deben) ser resueltos por hombres. Y no es que se requiera una revolución súbita de la naturaleza humana. Propone para este efecto, siete pasos: (1) Una evolución gradual de las instituciones humanas; (2) con acciones concretas; (3) de acuerdos efectivos; (4) que sean de interés para todos; (5) en donde participen muchos actores y muchos países; (6) de forma que el ‘Proceso de Paz’ sea dinámico; y, (7) en donde cada generación asuma su rol.



II.- Reexaminando la actitud hacia la U.R.S.S.  Mientras propagandistas y autoridades soviéticas informaban a sus ciudadanos, de que los E.E.U.U. quería incentivar guerras con el único afán de esclavizar económica y políticamente a Europa y otras naciones, los norteamericanos –advierte Kennedy ante tales mentiras- deben ser cautos, y  no caer en la trampa de juzgar sin criterio a ‘los otros’, pues esto llevará a un conflicto inevitable. Porque (1) ningún gobierno o sistema social es tan malo como para pensar que su gente no tiene virtudes; y, (2) porque pese a considerar al comunismo repugnante –pues niega la libertad personal y la dignidad- eso no desmerita a los rusos, como gente que ha alcanzado altos niveles de desarrollo científico, espacial, económico, industrial y cultural. Además, reconoce el coraje de este pueblo, que sacrificó 20 millones de ciudadanos en la II Guerra Mundial.

Reconoce que ambas naciones aborrecen la guerra y que ambas, son los mayores poderes del mundo. Pero en caso de otra guerra mundial, ambas serán el blanco principal, y por ende, las que llevarán las más altas cuotas de sacrificio y de devastación. Ahora, en vez de invertir el dinero en armas, deberían invertir combatiendo la pobreza, la ignorancia y la enfermedad. Ambas deberían convertirse en aliadas, pues tienen un interés profundo en alcanzar la paz genuina y detener la carrera armamentista. No ser ciegos a este interés mutuo, sino buscar resolver diferencias. Y hacer del mundo un lugar seguro. “Habitamos en este pequeño planeta” –dice Kennedy. “Todos respiramos el mismo aire. Todos compartimos el futuro de nuestros niños. Y todos somos mortales”.

III.- Conviviendo con la Guerra Fría El discurso señala que se debe aceptar el mundo tal como es. Que no hay espacios para señalar a los otros, sino que se deben buscar cambios constructivos, negociados con el Bloque Comunista, aunque en principio parezcan inalcanzables.

Por eso, E.E.U.U. adopta 10 medidas para convivir en medio de la Guerra Fría: (1) No dejarse provocar; (2) controlar cuidadosamente sus armas nucleares, (3) diseñadas para uso preventivo y (4) selectivo; (5) con fuerzas militares comprometidas por la paz y (6) disciplinadas en autocontrol; (7) los diplomáticos evitan irritaciones y retórica, y (8) mantienen la tranquilidad sin bajar la guardia; (9) el país no infunde temores como estrategia de política exterior; (10) ni imponen el sistema democrático a quien no lo quiera.

Además, Kennedy comunica a la prensa que él, Khrushchev y el Primer Ministro Inglés Macmillan ya han acordado iniciar discusiones de alto nivel en Moscú para un tratado de prohibición de pruebas nucleares. Así fue como dos meses después, en Agosto de ese mismo año, ratificaron el “Tratado de Prohibición Parcial de Ensayos Nucleares en la Atmósfera, en el Espacio Exterior y Bajo el Agua (TPPEN)”, el cual entró en vigencia el 10 de octubre de 1963.

El Teléfono Rojo Al cerrar el discurso, Kennedy sorprende al proponer un nuevo escenario para la discusión mundial de los problemas: una línea directa entre Moscú y Washington (mejor conocida popularmente como el ‘Teléfono Rojo’) ya que de esa forma aumentaría el diálogo y el entendimiento y disminuiría el riesgo de malos entendidos. La línea directa se ratificó con la firma del “Memorándum para el Entendimiento según el Establecimiento de una Línea Directa de Comunicaciones” entre los Estados Unidos y la Unión Soviética en la sede de la O.N.U. en Ginebra, el 20 de junio, solo diez días después de este afamado discurso.

Finalizo con dos datos curiosos: el primero, es que durante la Crisis de los Misiles, Estados Unidos se demoró 12 horas en descifrar un mensaje que Khrushchev había enviado con el propósito de llegar un acuerdo para acabar con la crisis de una sola vez. La demora, sin embargo, hizo que el Kremlin enviara otro mensaje más amenazante. Fue cuando comprendieron la importancia de una línea directa de comunicación. Pues de haber tenido un “teléfono rojo”, la Crisis no habría llegado al nivel tan alto de tensión que llegó. Y el segundo, es que desde que se instaló la línea directa Moscú-Washington, nunca se utilizó ni existió un teléfono –mucho menos de color rojo- ya que la comunicación se dio, desde siempre y por muchos años con un equipo telegráfico, que a finales de los años ochenta, fue reemplazado por un telefax.


Desde el 2008, Washington y Moscú mantienen contacto a través del correo electrónico.




lunes, 22 de abril de 2013

En el Día de la Madre Tierra

Debería obligación de todos nosotros (sobre todo quienes ya somos padres, para enseñarlo a nuestros hijos) adoptar la estupenda costumbre de reciclar. No solo por ellos, sino por nosotros mismos. Al menos en casa, tenemos la costumbre de separar papel y plástico de la basura tradicional. Y claro, lo habitual: insistir a diario en no desperdiciar el agua y apagar las luces que no se están ocupando.

Pero la sola experiencia de visitar un restaurante de comida rápida, da al traste con lo enseñado, porque todos sabemos la cantidad tan absurda de papel que se consume con cada 'combo'. Más aún: el solo hecho de vivir en un mundo occidentalizado, obliga a hacer un 'mea culpa' absoluta porque lo queramos o no, cada uno de nosotros consume toneladas y toneladas de recursos.

¿Qué hacer?

A mí solo me ocurre una cosa.

Y no tiene que ver con los cambios que cada uno de nosotros debería hacer para disminuir, aunque sea un poco, la 'huella'.

Tiene que ver con el enfoque del problema.

Normalmente escuchamos a los medios y entidades enfatizar sobre la importancia de la ecología, y la contaminación del planeta, y los cambios climáticos, y etcétera. Todo enfocado en el daño que sufre nuestra Madre Tierra.

Aquí subyace el error de todo.

No es la Tierra quien sufre. Somos nosotros.

Al planeta no le importa si contaminamos, o si hay deshielo, o si nos quedamos sin fuentes de agua potable o atiborramos la atmósfera de CO2. En caso de que la humanidad desaparezca por causa de la contaminación,  el planeta hará los ajustes necesarios, se tomará el tiempo necesario (10 mil, 20 mil, 50 mil, 100 mil años) para reestablecer el equilibrio, y la vida de nuevo se renovará (aunque lo cierto es que la vida siempre existirá, solo que no la nuestra -como raza humana-).

¿Y nosotros? Desaparecidos por nuestra propia culpa.

Porque como siempre, el enfoque lo hacemos hacia afuera, como queriéndonos desligar de nuestras responsabilidades y nuestros problemas. Y esa actitud es la que debemos cambiar. Mientras no se insista en el daño que nos hacemos como humanidad, y llevarlo al plano personal de auto exterminio y desaparición de la raza humana, no haremos conciencia real sobre la gravedad de las cosas.




jueves, 18 de abril de 2013

Gente valiosa

La razón por la cual trabajo como agente de seguros es muy sencilla: mi papá también ha sido agente por muchos años. Pero pese a que muchos podrían creen que lo nuestro es un emporio, lo cierto es que mi papá era un agente sobresaliente dentro del gran grupo de agentes regulares. Dicho de otra forma, no pertenecía a un grupo selecto de agentes con jugosas comisiones, así como tampoco era un agente corriente ni mucho menos, mediocre. Así que al hacerme yo agente, no tuve más remedio que salir a la calle a prospectar, a conseguir mis propios clientes, a construir mi cartera.

En fin, lo cierto es que la profesión no es ni mejor ni peor que otras. Pero tiene ese 'algo' particular que la diferencia de otros empleos o profesiones y es el trato con las personas. Justamente por ahí me enamoré de este oficio. De niño me gustaba acompañar a mi papá cuando salía a visitar clientes, esto es, acompañarlo en su diario vivir. Me gustaba ver su relación con otras personas, el trato, la cordialidad, el respeto, el aprecio, el don de gentes. Conocer personas era para mí algo interesante y me entusiasmaba mucho. ¡Yo quería trabajar en eso!

Confieso también que derivado de lo anterior, el don de gentes, es algo que yo he valorado desde niño, desde siempre. Y tiene, para los efectos de esta historia, dos aristas:

La primera, hacia afuera: es fácil detectar quienes lo tienen y quienes no. En el colegio, por ejemplo, me disgustaba ver compañeros creerse especiales o mejores sin ninguna razón. Y escuchar, ahora viejo, que algunos de ellos siguen 'ignorando' a quienes ignoraban en aquel entonces, me parece absurdo (Ridículo es la palabra). Tenía compañeros que en cambio, sí tenían don de gentes, eran abiertos a todos y todas sin etiquetar ni juzgar. Para mí, ellos son los más valiosos.

La segunda, hacia adentro: Muchas veces me juzgan (sé que me pasa a diario) únicamente por la apariencia. Pero lo cierto es que no debería ser así. No sabemos quien tiene don de gentes hasta que no conozcamos a la persona cara a cara. De ahí que no deberíamos juzgar a nadie hasta no estar cerca de la otra persona, ojalá sentados de frente y así darnos la oportunidad para conversar al menos un instante. Estoy seguro que a usted le pasa igual que a mí: que los demás nos juzgan por cómo nos vemos, y muchos de ellos, si lo hacen con algún prejuicio o recelo de por medio, nos pondrá una etiqueta en la frente. La oportunidad de charlar corre entonces el riesgo de posponerse por siempre.

De ahí que me parezca lamentable saber que existen personas a quienes no he conocido y que me gustaría conocer, pero que nunca podré pese a puedan existir afinidades
, si ni siquiera se dan las oportunidades para hacerlo. Y es que nunca sabemos dónde encontraremos una grata conversación. Por ejemplo, me considero amigo de dos señores, uno de 76 y y otro de 74 años de edad. Con ellos disfruto de conversaciones interesantísimas. Con ambos comparto mucho, pues siento que tengo mucha afinidad en diferentes temas, pese a las diferencias de edad. Y yo celebro cada vez que comparto con ellos. ¿No sería extraordinario poder hacer crecer esa red de personas interesantes con quienes poder entablar conversaciones valiosas?

La afinidad con algunas personas merecería celebrarse, pero primero habría que conocerse. Y el solo hecho de proponerlo -el conocerse- en estos días, genera malas interpretaciones, cuando lo cierto es que esto solo denota inmadurez y falta de visión. Y lo que bien podría ayudar a enriquecer nuestras vidas, se quedará por siempre vacío.

Finalmente, he de confesar que la única razón por la que escribo todo esto, es porque desde hace algún tiempo todo me parece tan efímero, que sufro al pensar que mi vida se está yendo a una velocidad vertiginosa, por lo que que me angustia saber que pierdo el tiempo y la oportunidad de conocer, en persona, a tanta gente valiosa.

jueves, 11 de abril de 2013

Siempre hay otro camino

Me comentaba mi hermano acerca de un compañero de trabajo de 40 años de edad, quien por segunda vez está batallando contra el cáncer. La primera vez, el cáncer de estómago hizo que se lo removieran. La segunda vez -hoy- los tumores crecieron alrededor del esófago y el doctor le diagnosticó, cuanto mucho, dos meses de vida. Es más, el doctor no le dio ningún pronóstico favorable. En otras palabras, lo sentenció a morir.

Este compañero, un extranjero, con esposa y dos hijos, lleva ya ocho meses después del fatal diagnóstico, viviendo su vida de una forma más relajada, más cerca de sus pequeños, apresurando experiencias familiares, y también más cerca de Dios. "¿Pero cómo has hecho para extender el plazo fatal del médico?", fue la pregunta esencial de mi hermano, quien según me decía, estuvo con el corazón oprimido con cada palabra que emergía de este impresionante relato. -"Bueno", dijo su amigo, "todo empezó confrontando de forma directa las dos cosas más básicas que los médicos insisten en hacer cuando se está con quimioterapia: la alimentación por ellos recomendada y el descanso para recuperarme rápidamente de la quimioterapia".

En cuanto a la dieta, este héroe -no encuentro otro adjetivo calificativo más apropiado para encasillarlo- insistió en eliminar permanentemente los cereales y granos tales como trigo, maíz, arroz, y por ende pastas, panes, harinas, etc., así como lácteos. Se alimenta de pescados, pollo, frutas, verduras, semillas, aceites,  algo así como lo que recomienda la dieta paleolítica (un link entretenido al respecto es http://www.nerdfitness.com/blog/2010/10/04/the-beginners-guide-to-the-paleo-diet/).

En cuanto al ejercicio, no hay duda que depende de cada persona, cada estado de ánimo y personalidad, el poder llevarlo a cabo durante la durisima etapa de la quimioterapia. Y precisamente por eso, muchas veces los médicos recomiendan reposo absoluto, entendiendo que el paciente de por sí, no está en capacidad de practicarlo. En el caso que nos ocupa, nuestro 'héroe' decidió, la segunda vez que recibió quimioterapia, y pese al absoluto cansancio que sentía, hacer ejercicio. Primero salió a caminar y luego correr. Asegura que el cansancio que sentía por el debilitamiento del tratamiento lo superó rápidamente y le ayudó emocional y anímicamente, ya que se sentía mucho más dispuesto y positivo. Además, le explicaba a mi hermano que de algún modo, sentía y sabía que eliminaba más rápidamente todas las toxinas generadas por el tratamiento. Y está convencido de que dentro del grupo de personas que recibían el tratamiento en ese momento, fue quien más rápido lo superó. (Sugiero buscar varios artículos en la red al respecto: chemotherapy + exercise).

No tengo cerca a ninguna persona a quien pueda transmitir esta información, la cual según creo, es muy importante y relevante pues en escenarios como éstos, es sumamente valioso buscar soluciones alternativas que permitan a la persona encarar todas las posibilidades de una forma pro positiva. El testimonio de este muchacho (lo llamo así pues menor que yo) es inspirador. Y de algún modo espero que sirva para inspirar a quien así lo quiera, hombre o mujer, a que dé un paso más por buscar lo mejor para sí.

Hoy, este 'héroe' sigue haciendo su dieta y ejercicio...


domingo, 31 de marzo de 2013

Reencuentro vacacional

Para mí, la mejor forma de descansar es quedarme en casa. Y como es costumbre, esta semana de vacaciones voló y no pude 'disfrutar' de las cosas que yo pensaba. No pude ir al gimnasio todo lo que quería; no jugué con mis hijos todo lo que quería; ni siquiera leí todo lo que quería y para colmos, la silla que compré el domingo pasado para leer en el jardín o frente al parque de la casa, sigo sin estrenarla.

Volviendo al tema, no entiendo cómo la gente dice descansar viajando a la playa. Yo, de solo imaginar las presas que hay que aguantarse al regreso, me siento cansado. Y ni qué decir del molote de gente que debe haber en cada rincón de cualquier playa de este país. Claro que debo confesar que hay algo que a mí me incomoda -por no decir que me molesta- y es estar alrededor de mucha gente. Puedo estar algún día o dos, sin problema. Pero varios días, bueno, no. Las aglomeraciones me hacen perder la cordura y la calma. En cambio, valoro muchísimo el silencio, el espacio (aunque sea reducido), la tranquilidad; y si he de compartir con otros, que sea con mi familia. O con mis amigos, que de por sí, no superan los cinco.

Lo cierto es que las vacaciones sirven para reencontrarse con uno mismo. Al menos eso he sentido yo en estos últimos días. Tanto trabajo, tantas cosas por resolver, tantos clientes por atender, tantas llamadas, tantos correos, tantos...¿y nosotros? ¿Adónde queda nuestra esencia? ¿Adónde nuestra mente y nuestro corazón?

Valoro mucho el tener la oportunidad de el 'reencuentro' conmigo mismo pues pese a que uno siempre cree que hace bien las cosas -ese es el afán cotidiano- no siempre es así. Y lo más importante que existe (esposa e hijos) probablemente no han tenido, últimamente, al mejor esposo ni al mejor papá que podrían tener.

La discusión de si se hacen cambios en la rutina laboral diaria para mejorar en esto que resulta ser algo medular -mi propio ser enfocado en ofrecerme a ellos como se debe- es definitiva. Y la priorización de tareas, pero sobre todo del amor que merecen, aún más. Porque afortunadamente, no hay que hacer esfuerzos para amarlos. Es más bien, dejar fluir lo que contengo y mostrarlo sin barreras.

Estar al lado de mis hijos solo hace que me enamore más de ellos. Y es que a cada momento me sorprenden con sus ideas, comentarios, pensamientos, juegos y travesuras. Le dan un sentido a mi vida a un nivel muy superior de lo que pueda yo intentar explicar acá.

Y poder compartir con mi esposa, a lo largo de los días (pues trabajando ambos, es difícil compartir en la cotidianidad más allá de las típicas carreras diarias), es una bendición, pues me doy cuenta no solamente del porqué me casé con ella y porqué me gusta tanto. Me doy cuenta de que sigo enamorado de ella. Y de que la amo.

Así que sí, no hice tanto ejercicio, ni leí tanto ni jugué tanto como quería. Pero estas vacaciones pusieron mi mente y mi corazón de vuelta adonde corresponden. Y eso, sin duda, es lo más valioso de todo.

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Finalmente, como nunca, trato de vivir disfrutando de esto que Dios me da: una vida, que yo no pedí que me diera. Porque todo es tan efímero, que a veces siento temor por la rapidez con la que se consumen los años.

¿Soy realmente el hombre que quiero ser? Urge encontrar sentido a todo ésto. (El sentido real de todo, probablemente esté adentro de mi corazón, pero no me atrevo a cambiar. Y creo no estar solo...).

Al menos, de mi parte, lo menos que puedo hacer hoy en día, es dar gracias.

sábado, 16 de marzo de 2013

El Teatro de las Ausencias


Antes de aventurarse a leer, le confieso a usted, que no soy partidario ni seguidor del señor que aquí aludo (talvés sí, o al menos, más, del Notable). Mi intención, es hacer ver que dentro de los posibles candidatos, ninguno da la talla y solo él pareciera tener lo necesario para agregar, al menos, intensidad a la campaña política... 

La coyuntura de los tiempos políticos nos presenta tres escenarios: En el primero, Johnny Araya gana las elecciones presidenciales del 2014. En el segundo escenario, las fuerzas opositoras se unen alrededor de un solo candidato y logran desbancar –en segunda ronda, eso sí- al candidato del PLN. El tercer escenario, aunque suene a ironía pura, es que la mayoría no vote por ninguno y sea ninguno, quien logre alcanzar la mayoría.

Lo cierto es que hoy, el votante carece de entusiasmo pues no tiene a la vista candidatos, esto es, líderes políticos que lo impulsen a participar. Y es que el voto, que aquí siempre fue considerado algo fundamental para el ejercicio democrático, está perdiendo fuerza y hoy más que nunca, se avecina un abstencionismo récord. ¿La razón? Hoy, lo que tenemos en este teatro de escenarios sombríos, es una paradoja: Por un lado, muchísimos de nosotros sabemos sobre la importancia de ejercer nuestro derecho al sufragio, y tenemos toda la voluntad de votar; pero ¿por quién?

Yo confieso que por primera vez siento que no hay por quién votar. Al hacer un análisis exhaustivo de cada candidato, nos damos cuenta que –sin mencionar la falta de experiencia política que les caracteriza a todos- hasta el día de hoy, es poco lo que cada uno ha mostrado al país en ideas y proyectos sobre los temas de mayor trascendencia. La mediocridad ha alcanzado tal nivel, que ya no nos dicen. Ni nos proponen. Ni siquiera quieren debatir. En pocas palabras, no los conocemos porque no se han querido mostrar ante la opinión pública. Son candidatos al puesto político más importante y de mayor relevancia, pero pretenden nuestro voto sin mostrar sus capacidades para liderar el país. Y algunos, como gran cosa, se nos insinúan sin ninguna otra propuesta más que el querer sacar a Liberación Nacional del poder.

Una campaña política de altura Echando un vistazo a los candidatos que pudimos tener, destacaba Rodolfo Piza. Pero pese a su experiencia en la función pública y con gran capacidad intelectual y ejecutiva, propia de un candidato de altura, los seguidores del PUSC se encargaron de enterrarlo para dar paso a don Rodolfo Hernández, quien deberá demostrar si tiene la capacidad, no solo de levantar un partido que no llega al 6% del total de la intención de voto, sino además, de debatir con ideas concretas su programa de gobierno.

Pero ya poniéndonos sinceros y realistas, la única persona -y además ex candidato presidencial- que en este momento tiene la capacidad para evitar una tercera victoria consecutiva de Liberación Nacional y adicionalmente,  poseedor de una clara visión de los problemas que nos aquejan y  la experiencia política para ejecutar un proyecto-país de altura, es Ottón Solís. El único problema, claro está, es precisamente que el señor Solís está convencido de que un cuarto intento suyo por alcanzar la presidencia, no modificará el hecho de que siempre alcance el 30% de los votos válidamente emitidos. Eso sin mencionar el grupúsculo que lo enfrenta en el seno del propio partido político que fundó.

Su obligación moral con el país, debería impulsarlo a admitir que solo él podría mover las bases de esta campaña política que se pronostica aburrida y sin contenido. Su sola participación generaría debates de altura, control en los presupuestos y/o despilfarro de recursos de la deuda pública, en fin, una campaña en donde se digan las verdades por encima de los discursos adornados de utopías y falsas promesas. Y es que los discursos de don Ottón - siempre enfocados en (1) propuestas concretas para un desarrollo estructurado, (2) ataques directos a los programas de gobierno de sus contrincantes y (3) la insistencia de la vocación del funcionario público para que haga su trabajo con ética y transparencia- en caso de no lanzarse a una candidatura presidencial, no los hará ningún otro candidato.

Cambios necesarios Claro que de proponer su candidatura, don Ottón debería hacer un giro en su estilo, un cambio sesudo y estratégico para proyectarse con más mesura en su verbo y dejando atrás ese perfil de autócrata e intransigente con que se le ha estigmatizado por años. Pues si algo le ha faltado, es la madurez para proyectarse con una imagen más acorde a la investidura que tendría en caso de salir victorioso. Aunque esto es en realidad una utopía. Pues mientras no se atreva a lanzar su candidatura y logre consolidarse como candidato de la oposición, todo lo anterior no es más que palabrería que se la lleva el viento.

Estas dos ausencias –la de Piza y la de Solís- serán un gran vacío en la próxima campaña. Pero en el caso de Solís lo será aún más pues todavía puede lanzarse. De no hacerlo, su deuda moral con el país será inmensa. Y mientras tanto, preparémonos para que Costa Rica viva la campaña política más deslucida y vacía de su historia. Y la ausencia de ideas. La ausencia de programas políticos. La ausencia de candidatos. La ausencia de votantes. Nuestro país, merece algo más que ausencias en este teatro de escenarios sombríos.
 

jueves, 7 de febrero de 2013

Notables, diputados y utopía ética



Hoy, 15/2/13, cambié algunas cosas -incluyendo el título- al artículo anteriormente llamado "Y a usted, ¿le importa?" sobre todo queriendo actualizarlo con la inclusión de mi opinión sobre lo que aportó don Ottón Solís esta semana, a la discusión del Informe de Notables.

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El informe de los Notables es un gran trabajo por la sencilla razón de que fue elaborado por costarricenses de gran capacidad y sin ningún afán político. Es entonces cristalino por esa razón; pero también porque el mismo ha sido entregado para que todos nosotros, desde el más sencillo hasta el más preparado, lo estudiemos, analicemos y juzguemos con actitud constructiva. La lista de 97 recomendaciones es sensata pues bien podrían ser, a como está el país, de 500 recomendaciones. Además, se focaliza en proponer soluciones que lleven al mejoramiento en materia de gobernabilidad democrática y la calidad institucional, esto es, la interrelación de los tres poderes de la República. Hasta aquí, qué bonito todo.

Presentado desde el 10 de enero, ya transcurrió más de un mes sin que pasemos de la exposición mediática de los señores notables. Y pese a que algunos analíticos opinan, ninguno lo respalda y lo peor, no se están definiendo límites al análisis ni fechas para decidir si se ejecutará alguna de las recomendaciones. A nuestros diputados, a quienes el destino, de nuevo, les sirvió en bandeja de plata la oportunidad para demostrar al país de lo que eran capaces, supuestamente analizando el informe en estas últimas dos semanas, lamentablemente lo único que demostraron –de nuevo- fue su incapacidad. Ni siquiera les preocupó atender esa buena parte del informe (al menos treinta de las recomendaciones) en donde se hace referencia directa a la inoperancia legislativa. Es decir, son parte del problema pero no lo quieren reconocer.

El Reglamento Todo costarricense sabe que nuestra Asamblea Legislativa tiene serios problemas de acción y ejecución diarios. Pero no todos saben que dicha ineficacia radica en un Reglamento obsoleto, anticuado y sobre todo, hecho a la medida para que los filibusteros actúen a sus anchas. Por eso, la sugerencia del Informe -de modificar el Reglamento- bien podría no haberse hecho, ya que de todas formas es una tarea pendiente, que debe ejecutarse y pronto. El Informe añade: "la calidad de la Asamblea Legislativa requiere ser elevada, pues los problemas crecen en complejidad constantemente” (P8). Más claro no canta un gallo.

Y para tener un panorama claro, cito ocho reformas que el editorial de la Nación del pasado jueves 7 de febrero, señaló como urgentísimas: Primera, fijar plazos para votar proyectos; segunda, reducir a la mitad el número de sesiones habilitadas para presentar mociones en el plenario; tercera, eliminar las mociones de reiteración; cuarta, reducir sesiones que los diputados tienen a disposición para plantear mociones; quinta, exigir votación para devolver proyectos a comisión; sexta, fijar plazo para nuevos trámites; sétima, otorgar potestades al presidente de la Asamblea -y a los de las comisiones- para rechazar mociones dilatorias, repetitivas o improcedentes; y octava, limitar el uso de la palabra a un periodo de tiempo por fracción.

Ante cambios tan evidentes, resulta sorprendente que los señores y señoras diputadas no quieran poner de su parte. Y entonces sí, probablemente el estudio a profundidad del Informe de los Notables, que todos creímos se daría en el Parlamento, se tendrá que posponer. ¿Por qué nos cuesta tanto dar un giro en la forma de hacer política?


Candidatos a la presidencia Y no podemos dejar por fuera, a los candidatos a la presidencia para las elecciones del 2014. Con un poco de astucia -y una dosis de intrepidez-cualquiera de ellos debería haber saltado ya a la luz pública haciendo y proponiendo reformas, propuestas y cambios aprovechando la coyuntura del Informe y profundizando en cómo resolver las necesidades y preocupaciones de todos los ciudadanos.
Dice el Informe que “el diseño institucional mal concebido propicia la corrupción y dificulta, como lo sabemos, la modernización que requiere el país en numerosos ámbitos”. Pero don Ottón Solís, el único político que sí ha externado una opinión al respecto, pese a no ser candidato, lo desvirtúa al insistir en el tema de la corrupción y la falta de ética en la política. Si bien todos quisiéramos que su utópica idea de erradicar la corrupción se hiciera realidad de la noche a la mañana, lo cierto es que el Informe sí está enfocado en buscar una mejora institucional pretendiendo combatir la corrupción. De ahí que don Ottón, enfrascado en su utopía, no aporta absolutamente nada en la solución de los problemas de este país.
Y así, mientras sigan todas las personas involucradas o con poder político evadiendo las acciones necesarias para ejecutar algunas de las propuestas del Informe, seguirán perdiendo la oportunidad de sobresalir de la mediocridad a la que los políticos nos tienen acostumbrados. Y nosotros, perdiendo como país. 


miércoles, 9 de enero de 2013

¿Existe la oposición?

Ahora que Johnny Araya se impuso como el candidato del PLN para las elecciones presidenciales del 2014 -por rebote, por renuncia, por encuestas, por falta de dinero, o por la razón que usted quiera señalar-, ¿existe en el país alguna fuerza política opositora que lo enfrente? Hablar del PAC, los libertarios, el PUSC y los demás partidos minúsculos, como posibles partidos opositores, francamente a mí me decepciona.

Porque seamos sinceros. No hay rivales. Ni uno solo. Ya no se trata de que don Johnny demuestre sus atestados personales. Ni sus logros en 20 años como alcalde de San José. Ni su línea socialdemócrataNi de si se va a desmarcar de los Arias o buscará acercarse a ellos (algo muy poco probable por las históricas diferencias entre don Luis Alberto Monge y don Óscar). Ni de que por tercer vez consecutiva el PLN llegue al poder; ni de sus propuestas como candidato presidencial. Es más: con suerte no propone nada porque ¿para qué proponer y ponerse la soga al cuello si a como están las cosas lo único que hace falta es juramentarlo?

No. Es que en Costa Rica, no tenemos un solo personaje político de peso que reúna lo necesario para enfrentar a otros candidatos. Lo necesario para convertirse en presidente del país. La debilidad de la oposición es absulta. Debilidad alimentada por varios factores:

(1) Son demasiados partidos. Esta fragmentación, en vez de dar mayor participación al ciudadano, lo que ha hecho es debilitar las fuerzas opositoras que de otra forma se reunirían alrededor de un mismo partido. Por ende, se diluye la fuerza con que una idea se plantearía frente al gobierno y/o un candidato presidencial;

(2)  Muchas ideologías. Tanto partido implica ideologías heterogéneas que plantean soluciones diferentes para los mismos problemas. Y para el elector, un arroz con mango.

(3) Ausencia de líderes. No hay una sola figura política que al día de hoy, sobresalga como para asumir el reto de aglutinar a la oposición contra el PLN;

(4) La oposición está enfocada -si es que existiese la posibilidad de unirla- en vencer al PLN. No podría ser peor. La oposición ha gastado (y gastará) más cartuchos desprestigiando al PLN que dándonos, a los costarricenses, ideas, proyectos, soluciones.

Lo grave subyace en que más allá de buscar un potencial candidato opositor, ¿a quienes pondrán entonces como vicepresidentes? ¿A quienes como ministros y diputados? ¿Quienes serían los padrinos políticos y los que apadrinen el financiamiento de este esfuerzo opositor? Es el colmo que en Costa Rica no tengamos una opción sana, sesuda, inteligente, para las próximas elecciones. El futuro del país está en juego, y los políticos tradicionales más bien lo ven todo desde la perspectiva del juego y no del futuro.

Lo que se avecina es un refrito de ex candidatos y ex presidentes gastadísimos, desteñidos y viejos, quienes, a no dudarlo, se frotaban las manos mientras escuchaban a don Rodrigo retirarse de la contienda y ahora están prestos a lanzar sus candidaturas. Que Dios nos agarre confesados.



miércoles, 2 de enero de 2013

Sonreír

No sé si tiene que ver con la edad, o con las experiencias o un sinfín de cosas que en este momento ni se me ocurren.

Pero lo cierto es que ya no sonrío como antes.

Dicho de otra forma, cosas que antes me hacían sonreír, lo siguen haciendo, solo que sonrío por dentro, ya no por fuera.

Y ahora me contengo en hablar. Callo.

Quisiera decir que tiene que ver con madurez. Pero no estoy seguro.

Quizá la prudencia y el silencio se han apoderado un poco de mí. Lo cual de ningún modo me preocupa.

Es más: diría que por primera vez ingreso en el sendero por el cual debí caminar hace algún tiempo, cuando la razón me decía que debía callar muchas cosas, y en cambio meditar sobre otras. Quizá sea eso.

¿Será un primer paso hacia un nivel de madurez más acorde con las experiencias?

Más de uno -de quienes me conocen realmente- diría que ya iba siendo hora. De niño, y sobre todo de adolescente, me metí en problemas por no mantener mi boca bien cerrada.

Dice Anselm Grüm, en su libro "Elogio al silencio", que pese a que exteriormente guardamos silencio, interiormente hablamos sin parar: "en nosotros hablan los impulsos insatisfechos, las necesidades no atendidas; en nosotros hablan las emociones y los estados de ánimo que no han alcanzado el equilibrio; y en nosotros hablan también la vanidad y la ambición. El silencio exterior no nos dice si hemos aprendido a guardar silencio interiormente...y lo que cuenta es ese silencio interior".

Creo que en esto debo trabajar mucho.

En el silencio interior.