martes, 14 de enero de 2014

Escogiendo al próximo presidente

Creo que somos muchos los que a estas alturas seguimos indecisos. Sabemos que es un deber patriótico el acercarnos a las urnas a ejercer el derecho al sufragio y por ello, no nos tomamos tan a la ligera una decisión tan crucial. No en este momento histórico. Pero los candidatos principales tienen tanto puntos a favor como en contra, y estamos como a la espera de que suceda 'algo' que nos facilite la decisión.

Adicionalmente, de forma subconsciente tenemos claro que la decisión se ve afectada por otras variables, algunas consideradas por los expertos, como cruciales en la intención de voto. Así, por ejemplo, sabemos de la importancia de no partir el voto. El presidente, hoy más que nunca, requiere de mayoría en la Asamblea Legislativa. Pero todos sabemos que eso es una utopía en Costa Rica, país de donde emergen partidos políticos por doquier y que han logrado abrirse un espacio en el Congreso. Lamentablemente, el Legislativo se convertirá, de nuevo, por egoísmos, inmadurez y egos, en un campo de batalla sin cuartel. El poder estará repartido entre cuatro o cinco fracciones. Y para condimentar, habrá al menos 5 diputados representando cada uno su propio partido y claro, sus propios intereses. La bancada oficialista, que objetivamente hablando, será, por cantidad de diputados, como una más del montón, deberá patrocinar alianzas a diestra y siniestra, sin que ello signifique que las cosas vayan a mejorar. En esta administración que termina no se reformó el Reglamento legislativo y eso significa que el próximo presidente muy probablemente arrastrará el mismo problema de ingobernabilidad que enfrentó la actual Administración. El próximo presidente y su equipo de gobierno, no la tendrán nada fácil.

Debates, encuestas y líderes Estas elecciones se han caracterizado por una mayor cantidad de debates -muchos de ellos foros- en donde hemos visto a cada uno de los candidatos exponer muy brevemente sus ideas (para ello, lo mejor es buscar y estudiar los planes de gobierno), pero en cambio sí sus personalidades, su capacidad intelectual y emocional, y sobre todo, su don de liderazgo. ¿Hay alguno de ellos que usted considere líder? Bueno, yo no. Ninguno de ellos es caudillo. Ninguno mueve masas. Ninguno parece tener 'eso' que permite a un presidente dirigir con fluidez el destino del país. 'Eso' que amarra al Gabinete, cuando la tormenta acecha, a quedarse con él por la lealtad que le tienen. 'Eso' que une las ideas del presidente con las del ciudadano y facilita, por el apoyo mediático y popular, una marcha fluida en la AL. Por eso las encuestas son tan débiles. Por eso han sido tan variadas. Tan contradictorias. Por eso, no podemos confiarnos de ellas. Porque esa falta de liderazgo, nos ha impedido sentirnos identificados directamente con alguno de los candidatos y ha propiciado que la intención de voto siga estando dentro de una nebulosa.

Yadmitámoslo de una vez: los ticos, somos más parecidos de lo que creemos. En esta pequeña aldea todos nos enteramos de  las mismas noticias y eventos y entonces terminamos pensando de forma similar. Hoy, pensamos que aquel es bueno y mañana, según lo que diga o haga, lo cambiamos por el otro. De ahí que, si lo analiza bien, verá que en cada familia hay un muchacho 'rebelde' que piensa votar por Villalta, sin que él  mismo sepa -creo que ni el mismo Villalta lo sabe- cual ideología apoya. Cada familia tiene un tío o  un papá que votará por Araya porque no quiere arriesgar y piensa que es mejor que todo siga así como está. Cada familia, una tía (este es el perfil al que más le temo, pues creo que hay muchas más personas que piensan así y votarán por alguien este 2 de febrero) que era ciega a la completa incapacidad del 'doctor', y aún así lo apoyaba hasta el fin. En cada hogar tenemos a un socialcristiano confundido, pues no comprende cómo los calderonistas de 'hueso colorado' le dieron la espalda a Piza, uno de los dos mejores candidatos (el otro es Luis Guillermo), que ofrece la papeleta. En cada casa, un hermano que opina de política como cualquier otro, pero nunca se ha leído, en toda su vida, un solo editorial ni mucho menos el foro de opinión. Una prima que ya alcanzó la mayoría de edad, pero que no ve los debates y en cambio, no se pierde, cada noche, Combate...

Preguntas y conciencia Araya, Guevara, Solís, Villalta y Piza se repartirán las cinco tajadas más grandes del pastel. Pero solo uno dirigirá los destinos de este país durante los próximos cuatro años. ¿Cual de ellos tendrá el aplomo para enfrentarse a la presión que ejercen hoy, los medios de comunicación y las redes sociales, ante cada error, cada desliz, cada fallo minúsculo que cometa alguno de sus colaboradores? ¿Cual de ellos, la severidad para imponer con mano dura su postura y opinión ante desplantes como los de nuestro vecino Ortega? ¿Cual, el que destituya incompetentes y se rodée de gente capaz y leal? ¿ Cual contará con el mejor equipo de asesores y gabinete?

Para mí, lo más importante es que cada costarricense tenga plena conciencia de lo que se avecina. La excusa del abstencionismo quedó en el pasado. Nadie, ninguno de nosotros, escapa hoy a la importante cita en las urnas. Usted, debe votar. No es solo un derecho. Es un deber que en esta elección tiene caracter de obligatoriedad. ¿Y por quién? Si me lo permite, en otro artículo le comentaré sobre las fortalezas y debilidades que veo en cada uno de los candidatos principales.