domingo, 29 de julio de 2012

Cuando casi le ganamos a España

Iniciaron las Olimpiadas Londres 2012. Y con ellas, las sorpresas. Ayer Michael Phelps decepcionó al no subir al podio durante su primera competencia. Hoy, la Selección Española cayó ante Honduras y quedó eliminada. Es cierto, no son los jugadores de la selección mayor. Pero eso no exime a los entendidos de catalogar su participación en Londres 2012 como un desastre de magnitudes olímpicas (España también perdió contra Japón 1-0).
Y aprovechándome de la coyuntura del tema, quisiera recordar este artículo sobre la forma como los ticos vivimos el día en que casi, casi, le ganamos a los campeones del mundo...(Página 15, La Nación, 19-nov-2011 http://www.nacion.com/2011-11-19/Opinion/-mereciamos--ganar-a-espana-.aspx)

El miércoles pasado vivimos un episodio futbolístico de esos que no se olvidan. Días antes perdimos contra Panamá (de nuevo), y en este año el rendimiento de la Sele llega apenas a un 30%. Pero el espejismo es tal que nos creímos superiores a España en materia futbolística. ¿Realmente merecíamos ganar? La pregunta es cínica y la respuesta no tiene que ver con futbol, sino con un padecimiento que nos afecta a todos los ticos en mayor o menor grado.
España sufre los males crónicos de rigor, como el desempleo y el estancamiento económico, en donde pese al esfuerzo de reformas y políticas macroeconómicas, el problema persiste pues son varios los factores que inciden, entre ellos, un déficit público que llega al 11% del PIB; y el paro que ronda el 20% (y en jóvenes casi el 40%).
Coincidentemente, el día del partido, 15 de noviembre, los indignados cumplieron seis meses de protestas en Madrid. Pese a lo anterior, la Península Ibérica es cuna de deportistas de la más alta talla mundial: Rafael Nadal, David Ferrer, Fernando Verdasco y Feliciano López en tenis; Fernando Alonso en automovilismo; Pau Gasol en baloncesto; y, claro, los campeones mundiales: Xavi, Casillas, Puyol, Villa, el ‘Niño’, Arbeloa, Iniesta, Ramos, Fábregas, Busquets, Torres, Valdés.

Quisimos equipararnos en fútbol y en cambio sí estamos equiparados en problemas económicos. Y mientras ellos ahogan sus penas en el buen desempeño de sus atletas, aquí quienes nos salvan la tanda son Nery , el Tiquito, Hanna y Sharolyn Scott, quien hubiera podido ganar una medalla en los Juegos Panamericanos, de no ser porque entrena sus saltos con vallas imaginarias...
Eficiencia excepcional. ¿Se dio usted cuenta que el día del partido, todas las personas hacían sus trabajos de forma proactiva y sin demoras? No hacía falta que el jefe estuviera encima del empleado diciéndole qué hacer; ni el mensajero, repartidor, vendedor o ejecutivo de cuenta tomándose todo el tiempo para atender al próximo cliente. En la calle el tráfico fluía con cortesía y sin contratiempos. Y así, de forma sincronizada, como una danza entre la economía formal e informal, todos unidos sacamos la faena antes de las 3 p. m. ¿Por qué necesitamos de un estímulo como el partido para hacer las cosas bien? Los mismos jugadores de la Sele parece que jugaron impulsados por una dinámica personal, un motor interno de motivación que justificaba cualquier sacrificio y entrega porque se enfrentaban contra el campeón del mundo. Motivación y dinámica que no vemos nunca cuando juegan en Concacaf. ¿Qué es lo que sucedió el miércoles? ¿Qué pasó con los jugadores? Y ¿qué paso con nosotros mismos?
Este miércoles, Costa Rica giró a una velocidad productiva vertiginosa, cual si fuéramos una potencia económica mundial, enfocada en el trabajo conjunto, sincronizado, eficiente, efectivo, automotivado, proactivo y decididamente funcional. Todos sabemos que urgen cambios, reformas y sacrificios por parte del Gobierno. Pero urge también que cada uno de nosotros dé lo mejor de sí, todos los días, si queremos un cambio en el país. Citando a Kennedy: “No pregunte qué puede hacer el Gobierno por usted; pregúntese ‘qué puedo hacer yo por mi país’ ”. Porque el país somos nosotros y de nosotros dependerá que podamos vivir en un país productivo, sólido económicamente y seguro para nuestros hijos.
¿La motivación? Entender que si un árbol crece y extiende sus ramas lo más que puede, porque esa es su naturaleza, del mismo modo, dar nosotros lo más que podemos, pues esa también es nuestra naturaleza. Y no, como pasó el jueves después del partido, que todos volvimos al mismo ritmo de siempre, de postergar trabajo, de dejarlo para después, de llevarla suave, para seguir viviendo en el ‘pura vida’ y el nadadito de perro. Como si nuestra naturaleza y nuestra misión como hombres y mujeres fuera trabajar menos, hacer menos, producir menos...

sábado, 28 de julio de 2012

Un niño logra lo imposible

En agosto del 2010 La Nación tuvo la gentileza de publicarme este artículo en Página 15. Lo quiero compartir pues guarda un mensaje que es, además de cotidiano, atemporal y positivo...

Hace dos años, tuve la oportunidad de escuchar una anécdota que quiero compartir con ustedes. El testigo fue el compañero de un taller de motivación. Él, viajaba desde Belén hasta San Pedro los martes y jueves para participar en dicho curso. Y aprovechaba algunos minutos, para según él, sentarse en un poyo de la plaza de la Cultura y disfrutar mientras observaba la gente pasar, el vuelo de las palomas y en general, del ambiente y del momento.

Me comentó que un martes, veía a un niño aproximadamente de 3 años ‘cazar’ palomas y analizaba que, como todos los niños, las perseguía sin saber que las palomas no se dejan agarrar, pues si lo supiera, probablemente ni lo intentaría.
La hazaña del niño. Pues bien, el niño insistía en su persecución sin mucho éxito. Pero en un determinado momento, las palomas se sintieron acosadas y bordearon una macetera para evadir la persecución, sin percatarse que el niño había decidido irse por el otro lado de ella, de forma tal que se las topó de frente y logró agarrar una entre sus manos. La paloma comenzó a aletear con fuerza, pero el niño la sujetó firmemente sin dejarla escapar. Algunas plumillas, cuenta mi amigo, se veían volar por el aire.
Estupefacto por lo que acaba de ver, mi amigo se pone alerta pues teme por la suerte de la paloma y también por que el niño podría salir herido. El niño camina hacia su madre para mostrarle su hazaña. La señora no le presta atención pues está más interesada en la conversación con otra mujer y entonces el niño da media vuelta y busca un lugar para sentarse. Una vez que se logra sentar, abraza a la paloma contra su pecho, como acurrucándola, como quien tiene en sus manos lo más preciado. Así permanece por unos momentos, y luego la deja escapar.
Tres enseñanzas. La primera, es que mi amigo posee un puesto de liderazgo en una empresa transnacional ya que tiene bajo su cargo muchas personas y proyectos: debe capacitar y dirigir a su personal y lograr las metas de dichos proyectos. Para formarse aún más, había matriculado este curso de motivación y liderazgo, precisamente el que lo hacía viajar a San José. Pensar entonces, que este líder, abría un espacio en su agenda para hacer lo que muchos considerarían una vagabundería: sentarse en un parque una tarde cualquiera, un día entre semana, a mí más bien me pone a pensar si no será más bien que su liderazgo proviene de entender que lo valioso de la vida está en las cosas más sencillas.
La segunda, que la madre del niño, nunca le prestó atención durante toda la odisea que este vivió. Ni siquiera cuando su hijo se le acercó. ¿Será acaso signo inequívoco de estos tiempos, en donde la falta de atención que necesitan los niños se hace evidente hasta en estos escenarios? Yo mismo me lamenté luego, de mi propia reacción cuando escuché el relato. Al escuchar el comportamiento de esta madre, de forma negativa comenté: “como era de esperarse”.
La tercera, que nuestra naturaleza como humanos para estereotipar personas o encadenarnos a paradigmas es la tónica diaria que nos limita y no nos permite ver ni actuar más allá. Pareciera que como ciudadanos adoptamos la posición cómoda: ver lo imposible, criticar, destruir. ¿A quienes? Al gobierno, a las instituciones, a nuestros compañeros, amigos, familiares. Debemos mejorar nuestra actitud para ayudar, para ser positivos, proactivos.
Para sensibilizarnos y darnos cuenta que debemos superar esa barrera mental, que nos permita como país mejorar nuestra educación, nuestras carreteras, nuestra infraestructura, nuestra economía, en fin.
Hoy es un buen momento para empezar a superar esas barreras ‘imposibles’.
Y para ello, deberíamos usar el ejemplo de este niño, quien logró lo imposible: agarrar una paloma en sus manos.
Como no sabía que no se podía hacer, lo hizo.

viernes, 27 de julio de 2012

Los retos de doña Laura

Siempre es bueno repasar algunas ideas y conceptos; y es por ello que considero importante publicar en el blog este artículo que amablemente me publicó La Nación en Enero del 2011. Señalaba la importancia de que doña Laura se desmarcara de la influencia de los Arias ya que ellos quisieron meter mano al gobierno de forma abierta, por medio de diputados y otros miembros del gabinete.
Al final, se impuso la postura de doña Laura, quien por supuesto pagó un precio: Ingobernabilidad, por ineptitud de quienes le pretendían servir a dos amos. Y nosotros, los ticos, el pueblo, hemos sido los más perjudicados. ¿O no? Yo diría que Liberación ha sido el más perjudicado, porque no debieron dar la espalda al gobierno 2010-2014.
Por ahora, no digo más: el último párrafo resume el mensaje central de esta publicación. Costa Rica lo merece.

En el ámbito político, el país está al inicio de un año conflictivo y difícil. Pese a que Doña Laura ganó con holgura y se preveía un camino allanado y sencillo para gobernar, el mayor problema que tiene hoy por hoy, es lidiar con el poder político de los Arias y su influencia en las decisiones gubernamentales, particularmente las legislativas.
Corresponderá a doña Laura orquestar su gobierno sobre tres bases para avanzar conservando su poder y dignidad como presidenta: convertirse en la figura alrededor de la cual se construyen ideas; llamar a cuentas a quienes quieran imponer ideas que vengan desde afuera; y que su gestión presidencial sea transparente y objetiva.
Cuando todo lleva un ritmo. La propia fracción oficialista pareciera que por momentos no tiene mayoría legislativa y si no sincronizan sus ideas, pronto veremos discusiones en el propio escenario parlamentario. Este año el preámbulo ha sido el intento de don Guillermo Zúñiga de renunciar, bajo el argumento de que no escuchan sus ideas. A la luz pública, se tiene claro de a quién le sirve realmente; pero también dio muestras del desajuste que este tipo de acciones generan dentro de la fracción.
En el Gobierno anterior, todo giraba en torno a una figura y no había apertura para escuchar otras opiniones. Hoy es diferente: Nuestra presidenta se ha decantado por tener un bajo perfil. No obstante, es el Poder Ejecutivo quien lleva el ritmo de los proyectos y es a través de la figura de doña Laura, que se puede concertar y amalgamar la mejor de las alternativas, ya que sin el apoyo presidencial, hasta el más pintado podría verse desteñido.
Cuando no se le sirve al país. La figura de don Rodrigo Arias se perfila en el horizonte liberacionista como uno de los futuros candidatos presidenciales. Pese a su falta de olfato político (criticó al Gobierno a menos de 40 días de gestión; su ansiedad por figurar ya resquebrajó la estructura legislativa del partido; se dice y desdice en verdades sobre las consultorías del BCIE), es urgente para él iniciar su candidatura. Una encuesta de Unimer publicada en La Nación en agosto del 2010 sostenía que un 61% de los electores daba de él una opinión desfavorable.
Algunos alcaldes y diputados parecieran no estar seguros de si servirle a doña Laura o a don Rodrigo. Y esta indecisión solo apunta a una cosa: No están enfocados en servir al país y por el contrario, obstaculizan el trabajo del Gobierno. Doña Laura debe imponer su firmeza y llamar a cuentas, a quienes no tengan la vocación de servirle al país.
Cuando los puntos de vista convergen. Lo primordial es sacar adelante proyectos que reflejen una mejora en la calidad de vida de los costarricenses. Doña Laura debe echar mano de su fortaleza, su templanza y su prudencia, virtudes cardinales todas ellas, y concertar diálogos maduros con todos los participantes de la política nacional. Porque el país no está en manos de algunos sino de muchos, y el deber de la presidenta es demostrar que toma decisiones objetivas y transparentes considerando a todos los actores y no que gobierna para servir solo a unos cuantos.
Es nuestro deber como costarricenses, mantener los ojos abiertos y darnos cuenta de quiénes sirven al país y quiénes, a un partido político o a intereses personales. Solo el tiempo dirá quiénes dicen la verdad y quiénes en verdad trabajan por Costa Rica. Como Winston Churchill decía: “La verdad es incontrovertible: la maldad puede atacarla, y la ignorancia puede negarla, pero al final, ahí está”.

miércoles, 25 de julio de 2012

Mi corazón se bate entre curvas y Cartujos

Hoy que celebramos la Anexión del partido de Nicoya, recordamos (o al menos yo...espero no ser el único) a las bellas mujeres que nos ha deparado la pampa guanacasteca. Me refiero a esas mujeres morenas, de anchas caderas, que al caminar disparan la imaginación de cualquiera; mujeres hermosas que -a diferencia de las 'modelos de moda', muy delgadas para mi gusto- son voluptuosas, deliciosas, mujeres como son la mayoría. Y claro, no me tomen a mal, estos son mis gustos y lo digo sin tapujos.

Porque si algo aprende uno con los años es a valorar no solo a la mujer por todas las cualidades inherentes a ellas que ya todos conocemos (entrega y esfuerzo por sacar una familia adelante, sacrificio, previsión en las cosas del hogar, visión a futuro sobre lo que se quiere para los niños y para sí mismas, fidelidad, maternidad, sensualidad, dulzura); he desarrollado el gusto por las mujeres guapas, con cuerpo de mujer madura, de anchas caderas y culos frondosos y bondadosos, como las esculturas que hacen en madera; con una voluptuosidad que hacen desmayar al más macho; con curvas que hacen despistar al chofer más concentrado; de líneas tan imposibles que uno se pregunta cómo es que esos cuerpos tan despampanantes se pueden sostener en el frágil esqueleto humano.

Uno, hombre, tan corriente, tan tosco, tan sin gracia, ni se mira al espejo. Yo ni siquiera me veo la cara cuando me rasuro. Pero enamorado como estoy de mi esposa, a ella sí la veo cuando va de un lado para otro, sea en los quehaceres cotidianos, sea cuando trabaja, o cuando salimos o cuando estamos con los niños. Instintivamente reacciono con el solo hecho de sentirla pasar a mi lado y la veo de arriba abajo, como imagino hace todo hombre que comparte su vida con una mujer. Digo instintivamente pues las curvas que yo no tengo, las tiene ella y me encantan y me atraen.

Y así, mantengo un equilibrio en mi vida pues si el bamboleo de una mujer al caminar me quita la respiración, cuando menos lo espero, recuerdo a los monjes que dieron la espalda al mundo para dedicarse, en el silencio de la orden de san Bruno, a seguir los pasos de Jesús. Y es cuando me doy cuenta que mi corazón se bate entre curvas y Cartujos. Al final, para todo hay un tiempo, y así como existe un espacio para la oración y la meditación, también hay un tiempo para admirar a las mujeres hermosas que nos ha deparado este país.

domingo, 22 de julio de 2012

El silencio en los dioses y los hombres

Admito que la película no llenó todas mis expectativas. Es innegable la crudeza que en ella se refleja, si desde un inicio sabemos que es una historia de la vida real que retrata lo vivido por unos monjes franceses, quienes lo único que buscaban era dedicar sus vidas a Dios. Su relación con el pueblo y sus pobladores, particularmente al ser ellos quienes administraban los medicamentos (y donaciones) y la venta de miel para contar con recursos para su subsistencia, exhibe al expectador la realidad de un mundo que muchos de nosotros solo ve en el cine o la televisión.

La película enfatiza en la constante adoración grupal y los ritos católicos eucarísticos (decirlo así es redundar). Y eso es muy valioso, claro. Digo esto pues conocer y entender lo que se trata de transmitir al fiel en la celebración de la eucaristía, resulta mágico para quien reconoce y ve los símbolos en cada momento, y la tradición humana que en ellos se encierra, inclusive más allá de si la persona cree o no. Y más allá de si se tiene o no, la disciplina de asistir regularmente a misa.
Creo que nuestra obligación, en un mundo globalizado, es conocer de todas las creencias, religiones y motivaciones espirituales existentes. En mi caso, he decidido conocer primero del cristianismo sin fanatismos para luego conocer más sobre todo lo demás -y por eso mi primer artículo en La Nación trataba sobre el Jainismo-. (Por cierto, creo que Facebook está lleno de fanáticos(as) y de 'samueleadores'(as) y por eso decidí escapar de ese mundo).
Volviendo a la película, la razón por la cual no llenó mis expectativas es porque casi no se mostró la soledad del monje. Talvés pueda asumirse de plano, que todos lo comprenden al ver la película. Yo creo que no. Si ellos mismos saben que la gente piensa que están locos por haberse convertido en monjes, hizo falta enfatizar en la faceta personal, individual, a solas con la propia conciencia, con el ego, con la oración, con la meditación, con la contemplación, con Dios.
Todo lo anterior se deriva del silencio. Y es que el silencio es algo con lo que no estamos acostumbrados a vivir.

miércoles, 18 de julio de 2012

Una vida de silencio


Espero esta tarde ir al cine a ver "De dioses y hombres". Siento una atracción particular, justificada en el siguiente texto, el cual se publicó en La Nación con el mismo título de esta entrada, el 12 de setiembre del 2010. No sé si comentaré luego sobre la película que veremos hoy, pero lo invito a que lea sobre ésta otra de Cartujos...
Normalmente, asumimos que conocemos a todos los tipos y grupos de personas. Con toda la información que tenemos a nuestro alcance, ya casi nada nos asombra. Pues bien, a mí en lo particular me asombró tanto un grupo de hombres y mujeres cuando escuché de ellos, que desde entonces me han hecho leer libros enteros acerca de sus ideales, sus motivaciones, su filosofía de vida y, sobre todo y ante todo, su forma de asumir la espiritualidad. En mi caso, son el ejemplo más claro de que existen hombres y mujeres que comprenden a Dios en un nivel excepcional, y de quienes deberíamos aprender mucho. Primero, les contaré la fascinante historia del documental.
El Gran Silencio. En 1984, el productor cinematográfico alemán Philip Gröning escribió una carta que voló hasta aquel viejo edificio ubicado en los Alpes Franceses. En la carta, dirigida al P. Prior del monasterio, solicitaba permiso para hacer un documental sobre la vida monacal que se vivía en el convento. Nunca se había permitido el ingreso a nadie, ni mucho menos hacer una película. Por tanto, Gröning sabía que sería un trabajo único, especial, diferente, nunca antes visto. Pero su emoción se desvaneció cuando el P. Prior le respondió, que no era posible aceptar su solicitud, y que en caso de aceptarla, el monasterio le avisaría en su momento.
Para su sorpresa, 16 años después recibió la carta que había esperado. El monasterio estaba listo. Existían condiciones que debería cumplir, claro, si deseaba filmar a estos monjes consagrados a una vida de claustro y oración. Nada de auxiliares, asistentes, cámaras con flashes. Pero sobre todo: debía vivir y trabajar dentro del monasterio, al menos por seis meses. Gröning aceptó de inmediato.
Este documental, ganador de un premio en el Sundance Festival, recoge la vida de los monjes, en su ámbito espiritual y laboral. Hilvanando los diferentes momentos, tareas, rutinas y actividades, el documental es una muestra de todo lo que allí se realiza. Es un trabajo de 162 minutos, en donde no se dicen más que 200 palabras. Muestra las diferentes facetas de los monjes Cartujos, seres humanos de carne y hueso, buscando servir a Dios, con una vocación única, de oración, meditación y contemplación, cuyas vidas se rigen por una regla, un cuarto voto que los hace sobresalir de las demás órdenes sacerdotales: el silencio.

La Orden de los Cartujos. La Orden fue fundada en el año 1084 por San Bruno. Hoy, existen 450 monjes y monjas en 24 monasterios alrededor del mundo, quienes unidos bajo un Prior, se rigen por la soledad, la pobreza y la sencillez, la vida comunitaria y la liturgia cartuja. Celebran la Eucaristía tres veces al día y el canto de la Liturgia de las Horas. Para ellos cada día inicia a las 11:30 p. m., pues no hay como la noche, para poder rezar en silencio.
Llevan una vida contemplativa, esto es, la más profunda de las vidas, la más verdadera. Consecuentemente, la más secreta e inexplicable. Ellos así la comprenden; y por su simpleza y espiritualidad, difícil de explicar con palabras. No salen al exterior, excepto una vez por semana a dar un paseo; no tienen visitas; no hacen apostolado; no poseen radio, televisión ni Internet. Nada de esto les hace falta. Como bien lo explican en su Regla: “Nuestra ocupación principal y nuestra vocación es la de dedicarnos al silencio y a la soledad de la celda.[...] En ella con frecuencia el alma se une al Verbo de Dios, la esposa al Esposo, la tierra al cielo, lo humano a lo divino'”.
Por qué en silencio. En el libro “Vivir de Dios”, un cartujo explica que siempre escuchan la misma pregunta: “¿Qué hacen ustedes ahí, encerrados en sus monasterios, cuando hay tanto quehacer en la Iglesia y en el mundo?”. Ellos se consideran una familia contemplativa, que frente al mundo pagano y materialista, lleva a cabo una experiencia intensa de lo divino. Procuran permanecer en la presencia de Dios, por aquellos que nunca lo hacen. Sus estatutos proclaman que “Al abrazar la vida oculta, no abandonamos a la familia humana, sino que, consagrándonos exclusivamente a Dios, cumplimos una misión en la Iglesia, donde lo visible está ordenado a lo invisible, la acción a la contemplación”. La misma Iglesia reconoce el carácter contemplativo de los Cartujos, y así, la excluye de toda actividad apostólica. El papa Pío XI declaró: “La estrechísima unión con Dios de los que pasan en el claustro su vida solitaria y silenciosa, es lo que mantiene en todo su esplendor esa santidad que la Esposa inmaculada de Cristo (la Iglesia) presenta a la consideración e imitación de todo”.
El monje no utiliza el silencio para desconectarse de su entorno. Lo utiliza como instrumento para alejarse de actitudes nocivas, vicios y egoísmos. Vive en la clausura, cada quien en su celda (pequeña vivienda), de forma que pueda favorecer la soledad interior, y poder alcanzar la pureza del corazón. El silencio abre paso a la oración y la meditación. Y escuchando el llamado a ser mejores, se dejan transformar por el Amor. Es así como para el cartujo, el fin de este camino es la contemplación, es decir, oración pura y continua, con las que alcanzará libertad, paz y alegría.

Misión universal. La vocación de un cartujo lo lleva a desligarse de todo: su nombre, su vida anterior, su familia, sus virtudes, su ego. Además, lo impulsa a llevar una vida ascética: ausencia de confort y distracciones, práctica de la pobreza en sus bienes personales, división del sueño en dos partes, trabajo, silencio, soledad, ayuno, frugalidad al comer. Solo así alcanza el secreto de la soledad: Vivir de Dios, para Dios, y reconocer este único amor, que solo unos pocos son capaces de ver. Para ellos el silencio no es algo de lo que se apasionen, pues la sobriedad del silencio la deben conjugar con la oración, la meditación, la dirección espiritual, el amor al hermano, el ayuno, la hospitalidad, la limosna y el trabajo.
Ellos ingresan al convento para apartarse del mundo y volverse a Dios. En su vida contemplativa buscan santificarse, haciendo sus vidas plenas y armoniosas. Purifican su alma, viviendo y muriendo en la Ley del Señor. Así, citan la palabra: “¿Qué adelanta el hombre con ganar todo el mundo si se pierde a sí mismo?” (Lc 9, 25).
Pero además, sus vidas tiene un efecto más noble: trabajan por la salvación de la Iglesia. Buscan engendrar almas a la gracia, por el sacrificio y la oración'”yo me santifico a mí mismo con el fin de que ellos sean santificados en la verdad” (Jn 17, 19). Para un cartujo, su sacrificio y oración irradian sobre el mundo y los hombres. Como bien lo define un cartujo, “El nuestro es un apostolado oculto; es universal”.
El verdadero valor del hombre. Los monjes cartujos son un gran ejemplo en muchos aspectos. Uno de ellos es aprender a dejar de lado vicios y emociones como el orgullo y la vanidad. Esto, es sabiduría proveniente de los Padres del Desierto (tema para otro artículo). Pero al menos por hoy, perdónenme si fallo en esto, quiero compartir con ustedes ese gran orgullo que siento, pues existe entre los cartujos un costarricense, Fray Seráfico, quien habiendo profesado sus votos perpetuos, se ordenó sacerdote el 6 de octubre del 2008, precisamente en La Gran Cartuja, esa que fundó San Bruno en los Alpes Franceses hace casi mil años.
Como Fray Seráfico, estos monjes y monjas han sido elegidos de entre el mundo, para consumar sus vidas al Amor; pues su forma de vivir no es comprendida, y saben que no hay mucha esperanza en que sean comprendidos. Para el mundo, estas cosas son locuras, pues el mundo mide el éxito de un hombre según sean los resultados materiales que alcance. En cambio, la realidad de un cartujo, su vida, su dignidad espiritual de vida interior, no la capta el hombre común. Porque el hombre olvida, inmerso en el mundo, que su verdadero valor, no está en lo que hace, sino en lo que es.

jueves, 12 de julio de 2012

Cosechas de hoy; ejemplos de ayer



De forma recurrente, al hablar sobre política y el estado actual de las cosas, sobreviene una sensación de desasosiego, de impotencia, de una calma desesperación. Porque a como están las cosas, no sabe uno cómo ayudar, cómo aportar, cómo opinar. A veces hasta da ‘pereza cívica’ siquiera leer sobre los problemas que aquejan al país. La pregunta obvia que todos nos hacemos es: ¿Qué sucede en Costa Rica?
La coyuntura de los tiempos ha hecho que al entrar en escena, este gobierno haya tenido la ‘mala suerte’ de que salieran a la luz graves problemas, sembrados y cultivados por gobiernos anteriores. A doña Laura le tocó cosecharlos. Lo grave es que la cosecha ha sido abundante gracias a la falta de liderazgo mostrada por todo el aparato gubernamental (no solo el ejecutivo) y gran parte de los problemas que nos aquejan se derivan precisamente de esta carencia de líderes.
Históricamente hubo, líderes políticos ubicados en puestos claves del gobierno o fungiendo como diputados del gobierno o de oposición, solventando problemas, proponiendo soluciones, disipando dudas y dando la cara por tropiezos. Hoy, no hay uno solo. La oposición solo sirve para oponerse: no propone, no construye, no colabora con el proyecto-país. El PAC, que siendo la segunda fuerza política del país, debería tener una participación activa y estratégica en este gobierno, ha dejado pasar cientos de oportunidades y más bien se ha unido a la gradería de sol como uno más del montón. Para colmo de males, el propio Liberación Nacional le ha dado la espalda a doña Laura, probablemente para hacerse los desentendidos con los problemas del país y tener así una imagen ‘limpia’ para las próximas elecciones. Claro, apostando a la memoria cortoplacista del tico.
Un ejemplo del siglo XVI En la Costa Rica de los años dorados, tuvimos partidos políticos de peso, con hombres y mujeres reconocidos por su honradez y habilidad política, que fungían como eslabones de un engranaje político-administrativo, y que eran efectivos en sus labores. Hacían lo que debían y daban resultados a la ciudadanía. El poder legislativo era efectivo, creando leyes y ejerciendo control político. Hoy, los partidos políticos no tienen ni siquiera una línea ideológica definida. Entre todos ellos, no encontramos un solo candidato potencial, que mueva o motive a las masas. No existen caudillos. Y como lo señalé en su momento (¿Nos sirve el multipartidismo?, LN 15-05-2011), el exceso de partidos en el congreso solo ha servido para entorpecer la forma de hacer política en nuestro país.
Es muy atrevido señalar que durante los ‘años dorados’ las personas elegidas popularmente tenían una mayor conciencia sobre la importancia de actuar con rectitud y ética. Pero con las cosas que hemos visto en los últimos gobiernos y el actual, pudiera no ser tan atrevido. Aun así, sigo pensando que el mejor de los ejemplos del pasado, es Tomás Moro, modelo del político perfecto y paradigma de coraje moral y servicio público. A Moro se le conoce como el patrono de los políticos y gobernantes y el precursor de la Edad Moderna en la política. Insto al lector a buscar el artículo “Un hombre para recordar” LN 24-07-2011 pues ahonda en este gran hombre.

Ejemplo de tolerancia En la actualidad, discutimos por todo. Pareciera ser un deporte nacional. Un claro ejemplo es la discusión aireada que existe sobre la iglesia y la discriminación. En su libro Utopía, Tomás Moro hace gala de su tolerancia, justamente en los tiempos en que Lutero abría el sendero protestante. Moro escribió: “Cada cual puede adherirse a la religión que quiera; también es legítimo intentar convertir a otras personas a su religión, pero solamente de manera que se presente la propia opinión amablemente y sin presunción, fundándola en argumentos racionales, y no denigrando violentamente los demás puntos de vista…no se deberá usar la violencia y se tendrán que reprimir los insultos…”. Uso este ejemplo para señalar que 500 años después, hoy no existe en Costa Rica una persona con una claridad mental de ese calibre, en un tema tan delicado.  Moro era un hombre profundamente espiritual, cuya vida como servidor público iba de la mano con una estricta lealtad a los principios y valores cristianos. En nuestro país existen miles de hombres y mujeres con este perfil. Pero ninguno parece interesado en participar de los puestos políticos.
Dándonos la mano Decía Rosseau: “Había visto que todo tendía radicalmente a la política, y que, sea la que fuere la forma de considerarlo, ningún pueblo sería nunca otra cosa que lo que le hiciera ser la naturaleza de su gobierno”. Si lo anterior es cierto, ¿Cuál es la naturaleza de nuestro gobierno? ¿Cuál ha sido el aporte de los partidos políticos y sus representantes en este gobierno? ¿En qué nos estamos convirtiendo? Debemos dar un giro a la forma de hacer política en nuestro país. Nuestros políticos deberían dar un ejemplo a la ciudadanía, sobre cómo se puede gobernar y cogobernar dando prioridad a la conciencia y los principios éticos y morales.
Lamentablemente, debemos admitir que en este momento, todos los actores políticos están hincados por sus oponentes; y en vez de darse las manos para levantarse juntos, solo buscan cómo hundir aún más a los demás. La tarea es titánica. Esperemos que alguno se atreva a cambiar.

domingo, 1 de julio de 2012

Eurocopa

Hoy España venció 4 a 0 a una Italia diezmada porque el técnico disparó los tres cambios ante la desesperación de perder por dos goles. Yo, diezmado por un resfrío incipiente que me tiene tumbao en la cama desde anoche. Tan mal jugaba Italia que me quedé dormido desde el minuto 60 y hasta el final. La gripe, es la culpable. Y que borraran a Pirlo de la cancha.

No pude seguir durmiendo porque la fiesta de mi ahijada era justo hoy; aunque a fuerza de desearlo, estoy separado de la fiesta porque ahora el dormido es mi hijo menor y debo cuidarlo dentro del carro. Me retumba la cabeza y no sé si de por sí soportaría tanta bulla.
Me retumba la cabeza de pensar en lo que debo solucionar la próxima semana en el trabajo. Y me retumba porque no he podido escribir en el blog la continuación del relato sobre el impacto de la película Its a wonderful life en mi vida.
No llueve y hoy es uno de julio. Algunos viejos insisten en que es el veranillo de San Juan. Para mí es la deforestación. No importa quien tenga razón, al fin y al cabo, no llueve. Al menos no como antes. Mí antes. Llueve aún menos que en el antes de mi mamá.
Prefiero la lluvia. Me da una sensación de nostalgia, de recato, de silencio, de meditación, de paz.
Hoy a Italia le llovieron cuatro goles.