miércoles, 16 de febrero de 2022

Apuntes de la primera ronda electoral 2022

 Me referiré brevemente a los partidos que superaron los 150 mil votos, a excepción del PLN y PSD, pues por ser finalistas, merecen un análisis aparte.

Frente Amplio: la configuración del partido ha tenido serios altibajos pues sus resultados del 2010 y 2018 no fueron muy halagüeños. Algunos aseguran sin embargo, que en el 2018 su caudal se cedió voluntariamente para sumarle votos al PAC y su agenda progresista (LGS y JMV son los representantes de Costa Rica en la organización internacional de izquierda progresista llamada Grupo de Puebla). En el 2014 Frente Amplio consiguió 354 mil votos, mucho mejor que los 159 mil de este 2022. Pero no nos engañemos: el futuro del Frente Amplio está garantizado y el análisis del Semanario Universidad lo confirma: su norte ideológico va de la mano con los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) que corresponden a la Agenda 2030 de la ONU. En otras palabras, siempre y cuando la ONU siga imponiendo su agenda por encima de la soberanía de los países, la izquierda progresista se manifestará culturalmente hasta conseguir que el Frente Amplio llegue al poder. (https://semanariouniversidad.com/universitarias/partidos-politicos-integran-agenda-de-desarrollo-sostenible-en-sus-planes-de-gobierno/). 

PUSC: Inquieta el desenlace del partido, debido a dos errores puntuales: el primero, su candidata. El desempeño de la señora Saborío en los debates fracturó la confianza del votante, pues el concurso entre candidatos implica un dominio absoluto de los temas político-estructurales ante la rigurosidad que deriva cuando se está optando por la posición más importante que puede alcanzar una persona a nivel político. Existe un lobby en rr.ss. que asegura que a Lineth se le "castigó" en los resultados por ser mujer. Un argumento poco creíble cuando Laura Chinchilla arrasó en la primera ronda del 2010 con el 47%, gracias a su temple, su seguridad y su absoluto dominio de todos los temas que el puesto amerita dominar. El segundo error fue postular a Juan Carlos Hidalgo como diputado por el tercer lugar de San José. Era una gran pieza que lamentablemente fue relegada por razones ajenas a la preparación y la capacidad. Unidad pagó el precio por hacer malos cálculos políticos.

PLP+: Para los liberales era preocupante ver en la papeleta a cuatro partidos liberales diferentes, incapaces de unirse y sumar fuerzas y esfuerzos. A pesar de ello, el votante sabía que Eli Feinzaig era su máximo representante y los 225 mil votos conseguidos, lo demuestran (Unidos Podemos sacó 15 mil votos, Unión Liberal 6 mil y Movimiento Libertario, mil setecientos...). Y ahora corresponde al partido buscar los medios para consolidarse como fuerza política de respeto. Veremos si sus diputados se desempeñan a la altura.



Hay un detalle que no podemos dejar pasar: Cuando Eli Feinzaig fundó al Partido Liberal Progresista, su 'partner' era nada menos que Juan Carlos Hidalgo.  ¿Qué habría pasado si Hidalgo no se hubiera alejado de las filas del partido? ¿Qué tal si hubiera aparecido como vicepresidente o diputado por el primer lugar en San José? ¿Qué impacto habrían tenido en los resultados de Unidad si JCH no se hubiera unido a ellos? Estoy seguro que el PLP+ habría sido más relevante, más poderoso. Y bueno, es  inevitable que los cálculos políticos se entremezclen con egos y complejas relaciones interpersonales que impiden tomar la mejor decisión. 

Nueva República: No fue suficiente que el voto comprometido de lo que algunos denominan "neopentecostales" se manifestara en las urnas como hace cuatro años. De hecho, aquí aparece un detalle sumamente importante: En la primera ronda del 2018, Fabricio consiguió 537 mil votos. ¿Ahora? 271 mil. Es decir, un 50% de su supuesto caudal "cautivo" por esta "circunstancia" religiosa. Eso sí, debemos aceptar que la campaña fabricista nunca se centró en un mensaje ni religioso ni mesiánico. Era más bien ambiguo (se movía del centro a la derecha pero nunca se afianzó como para darle certeza al votante); y aunque podríamos suponer que su "approach" es darle un tinte más político y menos religioso, no logró ni lo uno ni lo otro. Recordemos además que el candidato estuvo coqueteando con personalidades de la derecha latinoamericana (Agustín Laje y Pablo Muñoz Iturrieta, para citar un par) pero nunca supieron proyectarlo a nivel político. Y la incorporación de Iván "El Gurú" Barrantes como estratega de campaña, no surtió el efecto que se esperaba: nunca se vio una estrategia clara, nunca se manifestó ese concepto "outside the box" tan indispensable para desligar a un candidato de un perfil preconcebido. En fin, aunque los 'expertos' quieran separar la experiencia actual de la del 2018, lo cierto es que fue un fracaso en virtud del esfuerzo realizado.

Finalizo con un asunto que merece nuestra atención: la tolerancia entre los votantes, o mejor dicho, su ausencia. Nuestra incapacidad para escuchar opiniones diferentes, nos tiene muy limitados a la hora de hacer análisis de propuestas, si es que hacemos alguno. Las rr.ss. solo han servido para sentar las bases de una nueva cultura: la del odio al prójimo. Mientras la batalla cultural avanza y se convierte en una patología colectiva, normalizamos los insultos y las groserías, encerrados en nuestras ego-burbujas y creyéndonos seres humanos superiores a las generaciones que nos precedieron.

Tragicomedia política

Expertos en repetir tragedias, los ticos nos volvimos a lanzar hacia una segunda ronda que se anticipa dramática. Agónicos supervivientes de una campaña política ochentera, predecible y aburrida, no tenemos alternativa: los encargados de la estrategia política volverán a polarizar al país. Los medios y las redes sociales harán eco de las vidas de los candidatos  (no de sus ideas ni propuestas) desgarrando heridas pasadas para desangrar al rival. Durante las primeras 24 horas luego del "Día E", fuimos optimistas: creímos que el camino hacia la segunda ronda podría versar sobre fortalezas profesionales de ambos candidatos. Ingenuos, hoy confesamos pesimismo: la estrategia para la segunda ronda será "panem et circenses". 

Marketing utópico: Si ya de por sí vivimos inmersos en la cultura del odio al prójimo, la desidia del 'portamí', la desinformación y las "fake news" son los verdaderos rivales de los estrategas del marketing político. A ellos les corresponde proyectar al candidato echando mano de tres pilares: Primero, a través del manejo de la información del candidato y el partido analizando publicaciones, entrevistas y anuncios para dar forma y contenido a mensajes, símbolos y percepciones; segundo, a través de los medios, que siendo hoy tan diversos, exigen segmentar para proyectar mensajes de forma asertiva en función del target; y, tercero, con la creación de una plataforma alrededor de un arquetipo heroico que enamore al votante. 

Si bien estos pilares son herramientas para influir en la decisión del votante, su correcta implementación logra transformar el impulso en razón, el instinto en conciencia. En primera ronda fuimos testigos de ambas estrategias: unas que movieron los hilos emocionales y otras que convencieron de forma objetiva. Para la segunda, veremos la promoción del impulso y la emoción. Nos enfrentamos a una tendencia electoral global: el clientelismo y el populismo son los nuevos pilares del marketing político. Pretender otra cosa, sería utópico. Aquí subyace una verdad incontrovertible que justifica su popularidad: las emociones controlan a la persona más sencilla y también a la más preparada. El experto en estrategia política que consiga mover los hilos de las emociones, será el titiritero en estas elecciones.

Cuidado con las "Breaking News"

Haciendo un repaso de las campañas de los señores Figueres y Chaves podemos proyectar detalles evidentes que demuestran falencias en su 'approach' estratégico.

PLN: Hicieron una enorme inversión de recursos sin conseguir un impacto en nuevos votantes. Si consideramos el voto abstencionista, PLN solo consiguió el 16% de los votos. Las vallas de carretera tenían mensajes estériles. Los vicepresidentes son personas capaces, pero no tuvieron participación mediática. Hubo una absoluta ausencia de elementos básicos para enganchar votantes: símbolos, valores, pasiones, fotos, frases. Tampoco echaron mano de los recursos de marketing que vemos globalmente en mercados emergentes y consolidados. En resumen, consiguieron mantener al liberacionista de tradición, pero no lograron atraer nuevos votantes. Sin duda, la mayor preocupación de la cúpula es que ya hayan alcanzado su techo en la intención de voto.

PPSD:  La participación de don Rodrigo Chaves en cualquier emisora, canal o plataforma, programa o entrevista, le permitió transmitir un mensaje "presidenciable" que sin embargo, nunca fue bien administrado por su equipo estratégico. Existen al menos 300 horas del candidato explicando cómo hará para resolver los problemas del país. Pero nunca vimos mensajes ni videos cortos o audios aprovechando este material. Nunca supieron cómo segmentar las redes sociales. Doña Pilar tuvo mucho protagonismo pero los vicepresidentes siguen siendo unos desconocidos. Y luego, el trampolín: Chaves topó con la suerte de que los ataques personales catapultaron su imagen, apareciendo un día sí y otro también, en portadas y noticias. Recordemos que durante las elecciones del 2016 en los EE.UU, medios como CNN y New York Times invirtieron los últimos 50 días de campaña en horas "prime-time" y páginas enteras para desvirtuar a Trump con diversos escándalos. El resultado: consolidaron su imagen ante el electorado. Surge entonces una duda: de no haber sufrido ataques, ¿estaría Chaves en la segunda ronda? 

Diluvio democrático

Hace 25 años Alberto Cañas nos advertía que 'la gradería de sol se metió en la Asamblea Legislativa". Y eso que la gente ha llamado "desgobiernos" plantó en el inconsciente colectivo nacional una nueva percepción: la gradería de sol también se nos metió en el Poder Ejecutivo. Dicho de otra forma, las personas creen que cualquiera puede ser presidente. Cualquiera. Y entonces sucedió lo inevitable: la papeleta presidencial se inundó de candidatos. 

Este diluvio era predecible porque nuestros procesos de inscripción electoral son relativamente sencillos, de forma que cualquiera más o menos organizado, tiene la posibilidad de inscribir partidos y candidaturas en el TSE. Pero cuidado, porque lo sucedido en la primera ronda es un espejismo: muchos candidatos no son sinónimo de "más" democracia. Algo más: tampoco son garantía para que "el más bueno" llegue al poder. ¿A qué me refiero? Para las elecciones del 2010, Luis Fishman lanzó la campaña del "Menos Malo". Desde entonces, esta frase se convirtió en nuestro karma electoral. A partir de ahí el tico ya no cree ni en partidos, ni en programas, ni candidatos, ni equipos. Nos convertimos en una sociedad regida por el ateísmo político.

Estamos a expensas de una nueva manipulación emocional para escoger a nuestro futuro presidente. El poeta latino Juvenal ya nos lo advirtió desde hace 1900 años:

"...desde hace tiempo —exactamente desde que no tenemos a quien vender el voto—, este pueblo ha perdido su interés por la política. Y si antes concedía mandos, haces, legiones, en fin, todo, ahora deja hacer y sólo desea con avidez dos cosas: pan y juegos de circo". (sátira X – 100a.D.)