miércoles, 16 de febrero de 2022

Tragicomedia política

Expertos en repetir tragedias, los ticos nos volvimos a lanzar hacia una segunda ronda que se anticipa dramática. Agónicos supervivientes de una campaña política ochentera, predecible y aburrida, no tenemos alternativa: los encargados de la estrategia política volverán a polarizar al país. Los medios y las redes sociales harán eco de las vidas de los candidatos  (no de sus ideas ni propuestas) desgarrando heridas pasadas para desangrar al rival. Durante las primeras 24 horas luego del "Día E", fuimos optimistas: creímos que el camino hacia la segunda ronda podría versar sobre fortalezas profesionales de ambos candidatos. Ingenuos, hoy confesamos pesimismo: la estrategia para la segunda ronda será "panem et circenses". 

Marketing utópico: Si ya de por sí vivimos inmersos en la cultura del odio al prójimo, la desidia del 'portamí', la desinformación y las "fake news" son los verdaderos rivales de los estrategas del marketing político. A ellos les corresponde proyectar al candidato echando mano de tres pilares: Primero, a través del manejo de la información del candidato y el partido analizando publicaciones, entrevistas y anuncios para dar forma y contenido a mensajes, símbolos y percepciones; segundo, a través de los medios, que siendo hoy tan diversos, exigen segmentar para proyectar mensajes de forma asertiva en función del target; y, tercero, con la creación de una plataforma alrededor de un arquetipo heroico que enamore al votante. 

Si bien estos pilares son herramientas para influir en la decisión del votante, su correcta implementación logra transformar el impulso en razón, el instinto en conciencia. En primera ronda fuimos testigos de ambas estrategias: unas que movieron los hilos emocionales y otras que convencieron de forma objetiva. Para la segunda, veremos la promoción del impulso y la emoción. Nos enfrentamos a una tendencia electoral global: el clientelismo y el populismo son los nuevos pilares del marketing político. Pretender otra cosa, sería utópico. Aquí subyace una verdad incontrovertible que justifica su popularidad: las emociones controlan a la persona más sencilla y también a la más preparada. El experto en estrategia política que consiga mover los hilos de las emociones, será el titiritero en estas elecciones.

Cuidado con las "Breaking News"

Haciendo un repaso de las campañas de los señores Figueres y Chaves podemos proyectar detalles evidentes que demuestran falencias en su 'approach' estratégico.

PLN: Hicieron una enorme inversión de recursos sin conseguir un impacto en nuevos votantes. Si consideramos el voto abstencionista, PLN solo consiguió el 16% de los votos. Las vallas de carretera tenían mensajes estériles. Los vicepresidentes son personas capaces, pero no tuvieron participación mediática. Hubo una absoluta ausencia de elementos básicos para enganchar votantes: símbolos, valores, pasiones, fotos, frases. Tampoco echaron mano de los recursos de marketing que vemos globalmente en mercados emergentes y consolidados. En resumen, consiguieron mantener al liberacionista de tradición, pero no lograron atraer nuevos votantes. Sin duda, la mayor preocupación de la cúpula es que ya hayan alcanzado su techo en la intención de voto.

PPSD:  La participación de don Rodrigo Chaves en cualquier emisora, canal o plataforma, programa o entrevista, le permitió transmitir un mensaje "presidenciable" que sin embargo, nunca fue bien administrado por su equipo estratégico. Existen al menos 300 horas del candidato explicando cómo hará para resolver los problemas del país. Pero nunca vimos mensajes ni videos cortos o audios aprovechando este material. Nunca supieron cómo segmentar las redes sociales. Doña Pilar tuvo mucho protagonismo pero los vicepresidentes siguen siendo unos desconocidos. Y luego, el trampolín: Chaves topó con la suerte de que los ataques personales catapultaron su imagen, apareciendo un día sí y otro también, en portadas y noticias. Recordemos que durante las elecciones del 2016 en los EE.UU, medios como CNN y New York Times invirtieron los últimos 50 días de campaña en horas "prime-time" y páginas enteras para desvirtuar a Trump con diversos escándalos. El resultado: consolidaron su imagen ante el electorado. Surge entonces una duda: de no haber sufrido ataques, ¿estaría Chaves en la segunda ronda? 

Diluvio democrático

Hace 25 años Alberto Cañas nos advertía que 'la gradería de sol se metió en la Asamblea Legislativa". Y eso que la gente ha llamado "desgobiernos" plantó en el inconsciente colectivo nacional una nueva percepción: la gradería de sol también se nos metió en el Poder Ejecutivo. Dicho de otra forma, las personas creen que cualquiera puede ser presidente. Cualquiera. Y entonces sucedió lo inevitable: la papeleta presidencial se inundó de candidatos. 

Este diluvio era predecible porque nuestros procesos de inscripción electoral son relativamente sencillos, de forma que cualquiera más o menos organizado, tiene la posibilidad de inscribir partidos y candidaturas en el TSE. Pero cuidado, porque lo sucedido en la primera ronda es un espejismo: muchos candidatos no son sinónimo de "más" democracia. Algo más: tampoco son garantía para que "el más bueno" llegue al poder. ¿A qué me refiero? Para las elecciones del 2010, Luis Fishman lanzó la campaña del "Menos Malo". Desde entonces, esta frase se convirtió en nuestro karma electoral. A partir de ahí el tico ya no cree ni en partidos, ni en programas, ni candidatos, ni equipos. Nos convertimos en una sociedad regida por el ateísmo político.

Estamos a expensas de una nueva manipulación emocional para escoger a nuestro futuro presidente. El poeta latino Juvenal ya nos lo advirtió desde hace 1900 años:

"...desde hace tiempo —exactamente desde que no tenemos a quien vender el voto—, este pueblo ha perdido su interés por la política. Y si antes concedía mandos, haces, legiones, en fin, todo, ahora deja hacer y sólo desea con avidez dos cosas: pan y juegos de circo". (sátira X – 100a.D.)