Expertos en repetir tragedias, los ticos nos volvimos a lanzar hacia una segunda ronda que se anticipa dramática. Agónicos supervivientes de una campaña política ochentera, predecible y aburrida, no tenemos alternativa: los encargados de la estrategia política volverán a polarizar al país. Los medios y las redes sociales harán eco de las vidas de los candidatos (no de sus ideas ni propuestas) desgarrando heridas pasadas para desangrar al rival. Durante las primeras 24 horas luego del "Día E", fuimos optimistas: creímos que el camino hacia la segunda ronda podría versar sobre fortalezas profesionales de ambos candidatos. Ingenuos, hoy confesamos pesimismo: la estrategia para la segunda ronda será "panem et circenses".
Marketing utópico: Si ya de por sí vivimos inmersos en la
cultura del odio al prójimo, la desidia del 'portamí', la desinformación
y las "fake news" son los verdaderos rivales de los
estrategas del marketing político. A ellos les corresponde proyectar al
candidato echando mano de tres pilares: Primero, a través del manejo de la
información del candidato y el partido analizando publicaciones, entrevistas y
anuncios para dar forma y contenido a mensajes, símbolos y percepciones;
segundo, a través de los medios, que siendo hoy tan diversos, exigen segmentar
para proyectar mensajes de forma asertiva en función del target; y, tercero,
con la creación de una plataforma alrededor de un arquetipo heroico que enamore
al votante.
Si bien estos pilares son herramientas para influir en la decisión del votante,
su correcta implementación logra transformar el impulso en razón, el instinto
en conciencia. En primera ronda fuimos testigos de ambas estrategias: unas que
movieron los hilos emocionales y otras que convencieron de forma objetiva. Para
la segunda, veremos la promoción del impulso y la emoción. Nos enfrentamos a
una tendencia electoral global: el clientelismo y el populismo son los nuevos
pilares del marketing político. Pretender otra cosa, sería utópico. Aquí
subyace una verdad incontrovertible que justifica su popularidad: las emociones
controlan a la persona más sencilla y también a la más preparada. El experto en
estrategia política que consiga mover los hilos de las emociones, será el
titiritero en estas elecciones.
Cuidado con las "Breaking News"
Haciendo un repaso de las campañas de los señores Figueres y Chaves podemos
proyectar detalles evidentes que demuestran falencias en su 'approach'
estratégico.
PLN: Hicieron una enorme inversión de recursos sin conseguir un impacto en
nuevos votantes. Si consideramos el voto abstencionista, PLN solo consiguió el
16% de los votos. Las vallas de carretera tenían mensajes estériles. Los
vicepresidentes son personas capaces, pero no tuvieron participación mediática.
Hubo una absoluta ausencia de elementos básicos para enganchar votantes:
símbolos, valores, pasiones, fotos, frases. Tampoco echaron mano de los
recursos de marketing que vemos globalmente en mercados emergentes y
consolidados. En resumen, consiguieron mantener al liberacionista de tradición,
pero no lograron atraer nuevos votantes. Sin duda, la mayor preocupación de la
cúpula es que ya hayan alcanzado su techo en la intención de voto.
PPSD: La participación de don Rodrigo Chaves en cualquier emisora,
canal o plataforma, programa o entrevista, le permitió transmitir un mensaje
"presidenciable" que sin embargo, nunca fue bien administrado por su
equipo estratégico. Existen al menos 300 horas del candidato explicando cómo
hará para resolver los problemas del país. Pero nunca vimos mensajes ni videos
cortos o audios aprovechando este material. Nunca supieron cómo segmentar las
redes sociales. Doña Pilar tuvo mucho protagonismo pero los vicepresidentes
siguen siendo unos desconocidos. Y luego, el trampolín: Chaves topó con la
suerte de que los ataques personales catapultaron su imagen, apareciendo un día
sí y otro también, en portadas y noticias. Recordemos que durante las
elecciones del 2016 en los EE.UU, medios como CNN y New
York Times invirtieron los últimos 50 días de campaña en horas "prime-time"
y páginas enteras para desvirtuar a Trump con diversos escándalos. El
resultado: consolidaron su imagen ante el electorado. Surge entonces una duda:
de no haber sufrido ataques, ¿estaría Chaves en la segunda ronda?
Diluvio democrático
Hace 25 años Alberto Cañas nos advertía que 'la gradería de sol se metió
en la Asamblea Legislativa". Y eso que la gente ha llamado
"desgobiernos" plantó en el inconsciente colectivo nacional una nueva
percepción: la gradería de sol también se nos metió en el Poder Ejecutivo. Dicho
de otra forma, las personas creen que cualquiera puede ser presidente.
Cualquiera. Y entonces sucedió lo inevitable: la papeleta presidencial se
inundó de candidatos.
Este diluvio era predecible porque nuestros procesos de inscripción
electoral son relativamente sencillos, de forma que cualquiera más o menos
organizado, tiene la posibilidad de inscribir partidos y candidaturas en el
TSE. Pero cuidado, porque lo sucedido en la primera ronda es un espejismo:
muchos candidatos no son sinónimo de "más" democracia. Algo más:
tampoco son garantía para que "el más bueno" llegue al poder.
¿A qué me refiero? Para las elecciones del 2010, Luis Fishman lanzó la campaña
del "Menos Malo". Desde entonces, esta frase se convirtió en
nuestro karma electoral. A partir de ahí el tico ya no cree ni en partidos, ni
en programas, ni candidatos, ni equipos. Nos convertimos en una sociedad regida
por el ateísmo político.
Estamos a expensas de una nueva manipulación emocional para escoger a
nuestro futuro presidente. El poeta latino Juvenal ya nos lo advirtió desde
hace 1900 años:
"...desde hace tiempo —exactamente desde que no tenemos a quien vender el
voto—, este pueblo ha perdido su interés por la política. Y si antes concedía
mandos, haces, legiones, en fin, todo, ahora deja hacer y sólo desea con avidez
dos cosas: pan y juegos de circo". (sátira X –
100a.D.)