lunes, 17 de diciembre de 2018
Simbolismos en el Portal
viernes, 30 de noviembre de 2018
Símbolos de la Corona de Adviento
¿Una quinta vela? Se coloca una quinta vela, en el centro, simbolizando a Jesús y que se enciende el Nochebuena.
lunes, 19 de noviembre de 2018
Destruyendo superhéroes

Una historia de superhéroes - Liga de la Justicia
Superman es el Arcángel Miguel (ver también "San Jorge y el Dragón"), porque su arquetipo vence al demonio (ver Revelaciones 20:2 cuando el Arcángel vence al demonio, también la serpiente, el dragón). En la película BvS Bruce Wayne tiene un sueño en la tumba de sus padres, donde aparece un vitral con la imagen de Superman/Arcángel bajando a la ciudad. Recordemos que la imagen del arcángel siempre lleva la capa roja (en algunos casos lo dibujan también con las alas rojas) que usaban los generales Romanos hace 2,000 años ya que era la forma como podían explicar a las gentes que este ángel estaba en la cúspide de la jerarquía. Superman también es el Salvador pues resucita en la película para enfrentar al demonio y salvar almas. Hay una escena en la pese a que el demonio está ahí, Superman se aleja para salvar personas. Es decir, la misión del Salvador no es matar al demonio. Es salvar vidas. Recordemos también que Superman es un ser que podría governar el mundo pero no lo hace, si no que decide vivir entre nosotros, y prefiere llevar una vida sencilla: tiene un trabajo ("trabaja en el Planeta") y una novia. Como lo señala Bruce Wayne: Él es más humano de lo que yo soy".
viernes, 5 de octubre de 2018
Nuestra crisis no es fiscal

lunes, 1 de octubre de 2018
El mito detrás del Arcángel Miguel
El mito de San Jorge y el Dragón busca representar al Arcángel Miguel pero a nivel humano, pues San Jorge llega a un pueblo y encuentra a una doncella amarrada y un saco con monedas de oro. Al preguntar, los pobladores le responden que ellos se encuentran atemorizados y amedrentados por un dragón que exige doncellas y monedas de oro, o de lo contrario destruirá su reino. De esta forma, San Jorge, en su determinación por salvar a la doncella, enfrenta valiente y voluntariamente al dragón. Es decir, no espera a que éste aparezca en escena, no: va a buscarlo a su cueva en donde lo enfrenta y lo mata.
Una de las mejores lecciones de este mito consiste en entender no solo que debemos enfrentar a lo que más tememos para convertirnos en los hombres que debemos ser. Es que para vencer al dragón yo debo ser más fiero y de algún modo más malvado que el mismo dragón. ¿Por qué?
Hay una bienaventuranza /Mateo 5, 5) que dice que "... los mansos recibirán la tierra en herencia ". En griego, la palabra manso "praus", que significa "mezcla correcta de fuerza y reserva". Esto quiere decir que manso representa en realidad aquella persona con poder que sabe cuándo y cómo usarlo. Y además, queda claro que no es entonces una persona ni débil ni cobarde.
domingo, 15 de abril de 2018
Jesús -Simbología del Escudo de Pascua
Hace un par de Semanas celebramos la resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Muy amablemente el Padre Pablo compartió esta imagen (Ver más abajo), que en sí misma simboliza muchos detalles que juntos, adquieren en su totalidad la personificación misma de nuestro Salvador.
Aleluya: Exclamación de júbilo bíblico. Deriva del hebreo "alaben a Dios" ( hallĕlū-Yăh). En los 40 días de la Cuaresma desaparece de la liturgia y no se dice ni una sola vez hasta hoy, la Pascua de Resurrección. Se le conoce como la oración más breve para ensalzar a Dios.
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Arriba: Crismón o monograma de Cristo, usado desde Constantino I el Grande. Son las dos primeras letras de Cristo en griego X y P.
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Abajo: La Eucaristía. Cristo aquí y ahora. La resurrección simboliza la liberación de la muerte y del pecado hacia la Vida. En el pasado, algunos sacrificios que se ofrecían en el Templo eran de comunión y los fieles comían "delante" de Dios, uniéndose así a su Dios (Dt. 12, 18). Jesús es el sacrificio que se ofrece a Dios para la salvación de todos los seres humanos. En la cultura hebráica carne y sangre significan la totalidad del hombre en su condición mortal: "Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida" Jn 6, 53. Jesús instituye el sacramento pascual con su carne y su sangre y de paso nos da a conocer su divinidad. En la Misa católica, los sacerdotes rezan la Plegaria Eucarística con total solemnidad, siendo ésta la parte más sagrada. Dejan de hablar en tercera persona y al consagrar el pan y el vino, hablan como si fueran el mismo Cristo, actuando 'in persona Christi', como 'alter Christus'. En el momento de la consagración, el sacerdote 'es' Jesús. Por eso, la Eucaristía contiene el cuerpo de Cristo resucitado como realidad transformada espiritualmente. En la imagen, la hostia trae el cristograma JHS derivado del original ΙΗΣ (las primeras letras del nombre griego de Jesús) y que aparece desde los primeros siglos. Interesante que posteriormente se le dio un significado popular, siendo para nosotros "Jesús Hijo y Señor".
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A los lados: Alfa y Omega. Son la primera y la última letras en el abecedario griego. Dice Apocalipsis 1,8: "Yo Soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios. Aquel que Es, que era y que ha de venir, el Todopoderoso." y por eso así se denomina el nombre de Dios. Pero el Alfa y la Omega también simbolizan a Jesús. En Apocalipsis 21,6 dice Jesús: "Yo soy el Alfa y la Omega...". Alfa significa que Él es todopoderoso, eterno, es Creador y Salvador. El Cristo Rey que merece toda honra. Y ser Omega simboliza que pese a su divinidad bajó del Cielo para hacerse humano, que entregó su vida, que vino a servir al mundo y que no recibió ningúna honra sino todo lo contrario: humillación, persecución y muerte. La peor muerte que haya sufrido algún ser humano en toda la historia de la humanidad. Su crucificción no es misticismo. Es historia.
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En el centro: el Cordero Pascual, el Cordero de Dios, Agnus Dei, víctima pura e inocente inmolada por el perdón de los pecados y símbolo de Cristo. Es la víctima triunfante que redime al mundo en su sacrificio y vence a la muerte y que por tanto, es digno de izar la Bandera de la Resurrección. Aparece con rayos del sol como símbolo de Luz, de Vida, de divinidad y realeza, que nos visita de lo alto, que es inmortal, que es el guardián del Orden Universal y que vence a las tinieblas.
¿Qué significa la bandera? La banderas en las batallas están junto al rey, pues son señal de autoridad y poder, son un emblema que no falta en ningún ejército. Simbolizan al pueblo por el cual el ejército lucha; son referencia para las tropas durante la batalla y son sostenidas por el rey o personaje honrado con la distinción de ser el abanderado. Este siempre se coloca en alto, rodeado por generales, capitanes y soldados quienes localizan el centro del poder y el símbolo por quienes ellos luchan. La bandera en movimiento indica hacia dónde sopla el viento; así arqueros, lanceros y honderos sabrán hacia adónde dirigir sus armas y esfuerzos. Así como bajar la bandera simbolizaría la derrota, el Cordero alza y ondea la bandera en señal de victoria y de poder. La bandera significa que es Jesús quien trae la salvación y la vida eterna, quien las pone al alcance del hombre que tiene fe en el “Resucitado” y que guía a los creyentes por y hacia el camino de la salvación.
La Semana Santa se enmarcó durante siglos por dos banderas que señalaban el inicio y fin de la misma: Primero, la Bandera de Sangre, con fondo negro y cruz roja usada en el oficio de las Tinieblas del Miércoles Santo. El negro simboliza la muerte y las tinieblas. La cruz significa que nuestra salvación proviene de la muerte de Jesús y el rojo su sangre que derramó por nosotros. Segundo, la Bandera de Salvación, de fondo blanco y cruz roja y que aparece en este escudo. Si la bandera negra simboliza el luto, la blanca simboliza la Gloria. El blanco también simboliza la Vida, la Luz de Cristo Resucitado; el blanco es pureza, alegría, perfección. El rojo simboliza el precio de nuestra salvación. El Cordero lleva la bandera en un asta que simboliza la cruz en la que Jesucristo fue crucificado pero que ahora está vacía pues se transforma en símbolo del triunfo sobre la muerte. Esta es la Bandera de Cristo Resucitado.
lunes, 9 de abril de 2018
Sacrificio
¿De dónde proviene ese concepto del sacrificio? ¿Es algo bíblico? Ahorita le llegamos a eso.
Pero primero, debemos viajar miles de años atrás, cuando el ser humano tenía la suerte de encontrar un mamut y matarlo para aprovechar su piel y su carne. Es cosa de la suerte suponer que un hombre, con tanta carne para consumir, se vea muchas horas después todavía con mucha carne para consumir. Esta "suerte" le abre una posibilidad en su cabeza; un escenario en donde puede darse el lujo de no sentir hambre debido al exceso de comida que tiene frente a sí. El problema, es que esta carne se pondrá mala y deberá consumirla hoy mismo o la perderá. ¿Será que la pierde?
El hombre sabe que para no perder la carne debe compartirla. Primero lo hará con quienes él convive. Pero si aún sobra, ¿debería compartirla con alguien más? ¿Será esto sacrificar lo que tiene? Compartir la carne con alguien más significa transmitir dos mensajes: que soy un proveedor y que soy de confiar. Y tal vez un tercer mensaje: que soy generoso y amable; y pudiera ser, que cuando al tercero le sobre carne, él tal vez se acuerde de mí y también comparta conmigo lo que le sobra de alimento.
Cuando el hombre sacrifica lo que tiene para darlo a los demás, crea una reputación en su propio ser, nace aquí el concepto de 'moral' y de paso, abre la puerta a lo que conocemos como 'contrato social'. Esto, claro, luego se hizo más sofisticado e inició como un ritual de sacrificio a los dioses, pues daba la apariencia de que aquel que más sacrificios hacía, recibía más beneficios del cielo. Nuestros ancestros no lo entendían bien pero lo actuaban con este rito - la primera forma de hacer arte del ser humano- ya que sí parecía dar resultado.
Fue con el paso del tiempo que este concepto sofisticado de sacrificar algo para los dioses se profundizó en su entendimiento. Pues ahora parecía que aquellos que se sacrificaban más, les iba mejor. Quienes hacían sacrificios, tenían que guardar, hacer reservas, ahorrar. Sobreviene una idea articulada: el exitoso es quien hace sacrificios. Esto sin duda tomó miles de años. No es tan sencillo darse cuenta de quienes tienen éxito y quienes no. Pero todo se desarrolla de forma que aquel que se convirtió en una persona productiva y de confianza y que comparte lo suyo, tiene una reputación tal que cada vez mejora en su calidad de vida. Y quienes le rodean se ven beneficiados de esta forma de actuar. Y yo, ¿qué debo hacer para tener la misma suerte de los dioses? Lo mismo: ser productivo, ser confiable, ahorrar y hacer sacrificios al dios del futuro.
Luego, parece que el sacrificio toma otra dimensión. Yo juzgo mi vida de acuerdo a mi propia escala de valores, de forma que cuando me comparo con los demás, sé si estoy bien o estoy mal. Cuando mi escala de valores es pobre, me conformo con poco y la mediocridad se abre paso, probablemente porque me siento más a gusto divirtiéndome o haciendo cosas que son atractivas según mi propia escala, pero que, al fin y al cabo, son poco productivas. De esta forma llega un día en que me topo de frente a alguien exitoso, alguien que vive mejor que yo, alguien que tiene más fortuna que yo, que tiene más suerte, alguien a quien le quieren y le respetan más. Y yo, me doy cuenta que mi escala de valores está equivocada. Nadie me quiere, no tengo suerte ni mucho menos futuro. Y entonces hago conciencia en una cosa: que mi actual escala de valores ya no me sirve. Que debo sacrificar lo que más amo (según mi actual escala de valores: la diversión) si quiero convertirme en una mejor persona. Solo si sacrifico lo que más quiero podré tener un mejor futuro. Aunque hay que sacarle más detalle y profundidad (y punta al lápiz), esto se representa en forma de arquetipo en la historia de Abraham y su hijo Isaac.
Este Dios del mundo occidental, es exigente, es un padre que te juzga por tus sacrificios, que te exige moralidad en tus actos y también ética. Y también sacrificio para ser una mejor persona (Otro día escribiré sobre la revolución de lo que significó Dios y su Decálogo en tiempos en que para los hombres, tener dioses, era para ver cual era el dios más fuerte y poderoso, no el más ético). La conceptualización del dolor y el sufrimiento derivados del sacrificio son los pilares del arquetipo de la religión cristiana. El mayor sacrificio es dar tu propia vida por los demás. Es dar a otros eso que más amás.
El mundo no es 'felicidad'. Los progresistas y ateo-nihilistas, se han desenfocado al pensar que fin último de la vida es la felicidad; y cuando no la obtienen, sus vidas dejan de tener sentido. No. La vida es difícil, es de dolor y sufrimiento. Y ésto es lo que le da significado. Porque mi superación depende de mis sacrificios. El estudiante de medicina sabe que tendrá que sacrificar 10 años de su vida -en que podría salir y divertirse con sus amigos- con tal de tener un mejor futuro. Por eso no es solo 'creer' en Jesús lo que hace a un cristiano, sino seguir su ejemplo. Aunque suene un poco raro el ejemplo, el ateo que se sacrifica y trabaja horas y horas extra para dar lo mejor de sí a los demás en su trabajo, de algún modo sigue mejor el ejemplo de Jesús, que un creyente vagabundo, que teniendo talentos, no los aprovecha.
Cuando los padres toman la decisión de tener un hijo, lo saben perfectamente: ¿qué sentido tiene traer un niño a este mundo a sufrir? ¿No es una de las preguntas fundamentales que nos hacemos los padres? Hoy se celebra la fiesta de la Anunciación del Señor. Es el mensaje de aceptar la voluntad de Dios como lo hizo María. Ella sabía que su hijo vendría al mundo a sacrificar su vida por los demás. Y de nuestra parte, es entender que el fin último en nuestras vidas consiste en ser las mejores personas que podamos ser. Esa es la voluntad del Padre. Y cuando aceptamos el sacrificio, lo trascendemos. Como lo hace María.
¿Hacia adónde apuntan nuestros sacrificios y nuestro futuro?




