lunes, 30 de noviembre de 2020

Una vida de Silencio

*** Comparto este artículo que publicó La Nación en Setiembre del 2010 sobre los Cartujos, la orden monástica más particular y devota de la Iglesia católica***

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Normalmente, asumimos que conocemos a todos los tipos y grupos de personas. Con toda la información que tenemos a nuestro alcance, ya casi nada nos asombra. Pues bien, a mí en lo particular me asombró tanto un grupo de hombres y mujeres cuando escuché de ellos, que desde entonces me han hecho leer libros enteros acerca de sus ideales, sus motivaciones, su filosofía de vida y sobre todo y ante todo, su forma de asumir la espiritualidad. En mi caso, son el ejemplo más claro de que existen hombres y mujeres que comprenden a Dios en un nivel excepcional, y de quienes deberíamos aprender mucho. Primero, les contaré la fascinante historia del documental.

El Gran Silencio

En 1984, el productor cinematográfico alemán Philip Gröning escribió una carta que voló hasta aquel viejo edificio ubicado en los Alpes Franceses. En la carta, dirigida al P. Prior del monasterio, solicitaba permiso para hacer un documental sobre la vida monacal que se vivía en el convento. Nunca se había permitido el ingreso a nadie, ni mucho menos hacer una película. Por tanto, Gröning sabía que sería un trabajo único, especial, diferente, nunca antes visto. Pero su emoción se desvaneció cuando el P. Prior le respondió, que no era posible aceptar su solicitud, y que en caso de aceptarla, el monasterio le avisaría en su momento.

Para su sorpresa, 16 años después recibió la carta que había esperado. El monasterio estaba listo. Existían condiciones que debería cumplir, claro, si deseaba filmar a estos monjes consagrados a una vida de claustro y oración. Nada de auxiliares, asistentes, cámaras con flashes. Pero sobre todo: debía vivir y trabajar dentro del monasterio, por al menos seis meses. Gröning aceptó de inmediato.

Este documental, ganador de un premio en el Sundance Festival, recoge la vida de los monjes, en su ámbito espiritual y laboral. Hilvanando los diferentes momentos, tareas, rutinas y actividades, el documental es una muestra de todo lo que allí se realiza. Es un trabajo de 162 minutos, en donde no se dicen más que 200 palabras. Muestra las diferentes facetas de los monjes Cartujos, seres humanos de carne y hueso, buscando servir a Dios, con una vocación única, de oración, meditación y contemplación, cuyas vidas se rigen por una regla, un cuarto voto que los hace sobresalir de las demás órdenes sacerdotales: El silencio.

La Orden de los Cartujos

La Orden fue fundada en el año 1084 por San Bruno. Hoy, existen 450 monjes y monjas en 24 monasterios alrededor del mundo, quienes unidos bajo un Prior, se rigen por la soledad, la pobreza y la sencillez, la vida comunitaria y la liturgia cartuja. Celebran la Eucaristía tres veces al día y el canto de la Liturgia de las Horas. Para ellos cada día inicia a las 11:30pm., pues no hay como la noche, para poder rezar en silencio.

Llevan una vida contemplativa, esto es, la más profunda de las vidas, la más verdadera. Consecuentemente, la más secreta e inexplicable. Ellos así la comprenden; y por su simpleza y espiritualidad, difícil de explicar con palabras. No salen al exterior, excepto una vez por semana a dar un paseo; no tienen visitas; no hacen apostolado; no poseen radio, televisión ni internet. Nada de esto les hace falta. Como bien lo explican en su Regla: “Nuestra ocupación principal y nuestra vocación es la de dedicarnos al silencio y a la soledad de la celda.[...] En ella con frecuencia el alma se une al Verbo de Dios, la esposa al Esposo, la tierra al cielo, lo humano a lo divino…”.

Porqué en silencio

En el libro “Vivir de Dios”, un cartujo explica que siempre escuchan la misma pregunta: “¿Qué hacen ustedes ahí, encerrados en sus monasterios, cuando hay tanto quehacer en la Iglesia y en el mundo?”. Ellos se consideran una familia contemplativa, que frente al mundo pagano y materialista, lleva a cabo una experiencia intensa de lo divino. Procuran permanecer en la presencia de Dios, por aquellos que nunca lo hacen. Sus estatutos proclaman que: “Al abrazar la vida oculta, no abandonamos a la familia humana, sino que, consagrándonos exclusivamente a Dios, cumplimos una misión en la Iglesia, donde lo visible está ordenado a lo invisible, la acción a la contemplación”. La misma  Iglesia reconoce el carácter contemplativo de los Cartujos, y así, la excluye de toda actividad apostólica. El Papa Pío XI declaró: “La estrechísima unión con Dios de los que pasan en el claustro su vida solitaria y silenciosa, es lo que mantiene en todo su esplendor esa santidad que la Esposa inmaculada de Cristo (la Iglesia) presenta a la consideración e imitación de todo”.

El monje no utiliza el silencio para desconectarse de su entorno. Lo utiliza como instrumento para alejarse de actitudes nocivas, vicios y egoísmos. Vive en la clausura, cada quien en su celda (pequeña vivienda), de forma que pueda favorecer la soledad interior, y poder alcanzar la pureza del corazón. El silencio abre paso a la oración y la meditación. Y escuchando el llamado a ser mejores, se dejan transformar por el Amor. Es así como para el cartujo, el fin de este camino es la contemplación, es decir, oración pura y continua, con las que alcanzará libertad, paz y alegría.

Misión Universal

La vocación de un cartujo lo lleva a desligarse de todo: su nombre, su vida anterior, su familia, sus virtudes, su ego. Además, lo impulsa a llevar una vida ascética: ausencia de confort y distracciones, práctica de la pobreza en sus bienes personales, división del sueño en dos partes, trabajo, silencio, soledad, ayuno, frugalidad al comer. Solo así alcanza el secreto de la soledad: Vivir de Dios, para Dios, y reconocer este único amor, que solo unos pocos son capaces de ver. Para ellos el silencio no es algo de lo que se apasionen, pues la sobriedad del silencio la deben conjugar con la oración, la meditación, la dirección espiritual, el amor al hermano, el ayuno, la hospitalidad, la limosna y el trabajo. 

Ellos ingresan al convento para apartarse del mundo y volverse a Dios. En su vida contemplativa buscan santificarse, haciendo sus vidas plenas y armoniosas. Purifican su alma, viviendo y muriendo en la Ley del Señor. Así, citan la palabra: “¿Qué adelanta el hombre con ganar todo el mundo si se pierde así mismo?” (Lc 9, 25).

Pero además, sus vidas tiene un efecto más noble: trabajan por la salvación de la Iglesia. Buscan engendrar almas a la gracia, por el sacrificio y la oración…”yo me santifico a mí mismo con el fin de que ellos sean santificados en la verdad” (Jn 17, 19). Para un cartujo, su sacrificio y oración irradian sobre el mundo y los hombres. Como bien lo define un cartujo: “El nuestro es un apostolado oculto; es universal”.

El verdadero valor del hombre

Los monjes cartujos son un gran ejemplo en muchos aspectos. Uno de ellos es aprender a dejar de lado vicios y emociones como el orgullo y la vanidad. Esto, es sabiduría proveniente de los Padres del Desierto (tema para otro artículo). Pero al menos por hoy, perdónenme si fallo en esto, quiero compartir con ustedes ese gran orgullo que siento, pues existe entre los cartujos un costarricense, Fray Seráfico, quien habiendo profesado sus votos perpetuos, se ordenó sacerdote el 6 de octubre del 2008, precisamente en La Gran Cartuja, esa que fundó San Bruno en los Alpes Franceses hace casi mil años.

Como Fray Seráfico, estos monjes y monjas han  sido elegidos de entre el mundo, para consumar sus vidas al Amor; pues su forma de vivir no es comprendida, y saben que no hay mucha esperanza en que sean comprendidos. Para el mundo, estas cosas son locuras, pues el mundo mide el éxito de un hombre según sean los resultados materiales que alcance. En cambio, la realidad de un cartujo, su vida, su dignidad espiritual de vida interior, no la capta el hombre común. Porque el hombre olvida, inmerso en el mundo, que su verdadero valor, no está en lo que hace, sino en lo que es.

miércoles, 29 de abril de 2020

Pinocho

Pinocho (en italiano Pinocchio) es un personaje de la literatura universal. Se trata de una marioneta o títere de madera, protagonista del libro "Las aventuras de Pinocho", escrito por Carlo Collodi, y publicado en un periódico italiano entre 1882 y 1883, con los títulos "Storia di un Burattino" ("Historia de un títere") y "Le avventure di Pinocchio" ("Las aventuras de Pinocho'").

Nunca fui fan de Pinocho. De niño nunca me llamó la atención. Nunca leí el libro ni tampoco vi la película. Sabía de qué trataba, pero superficialmente. Solo sabía que le crecía la nariz si mentía. Gracias a JPB y otras fuentes, he logrado entender un poco mejor sus simbolismos y esa es la razón por la cual quiero compartir su simbolismo. Y no es que Pinocho se lo merezca, pues tanto el libro como la película tienen ya ganados sus reconocimientos universales.

Actualidad Pinocho es un clásico. ¿Por qué? Su historia es siempre una referencia viva y permanente de valores, de inspiración y de ejemplo. No discrimina: impacta a niños y adultos por igual. Nuestra cultura occidental cristiana está viviendo hoy, uno de los momentos más difíciles. La están atacando por todos los flancos. Es evidente el impulso progresista a través de los Medios, la Academia, La Política y hasta algunos dentro de la misma Iglesia que pretenden, a toda costa, destruir los conceptos fundamentales de Dios, el hombre, la mujer, el niño y la familia. Han normalizado lo anormal, en especial desde la Academia y el propio Estado, que insiste en imponer los valores de las minorías, victimizando lo anormal para justificarlo y desvirtuando así la moral y el sentido común.

Por eso Pinocho es una fuente de inspiración que señala el norte. De los valores, del ejemplo, de la inspiración de toda persona, para tener una vida mejor. Las Aventuras de Pinocho inspiran a los que tienen un corazón abierto y humilde. Su narrativa se basa en arquetipos que nos hacen vibrar de emoción y de paso, nos hacen mejorar como seres humanos. Estas aventuras, sirven para orientar al hombre moderno que, viviendo sin un norte heróico, se pierde en trivialidades para llenar su vida, de por sí vacía. Pues bien entendida, esta historia ayuda a retomar el camino perdido.

La creación

La película inicia con la canción de Pepe Grillo: "When you wish upon a Star" Cuando pides un deseo a una Estrella (y la que traduzco lo mejor que puedo)

When you wish upon a star (Cuando pides un deseo a una estrella)
Makes no difference who you are (Quién seas, no hace la diferencia)
Anything your heart desires (Cualquier cosa que tu corazón deseé)
Will come to you (Vendrá a tí)

If your heart is in your dreams (Si en tus sueños, está tu corazón)
No request is too extreme (Ningún anhelo es tan extremo)
When you wish upon a star (Cuando pides un deseo a una estrella)
As dreamers do (Como lo hacen los soñadores)

Fate is kind (El Destino es generoso)
She brings to those who love (Que trae a quienes aman)
The sweet fulfillment of (El dulce cumplimiento de)
Their secret longing (su anhelado secreto)

Like a bolt out of the blue (Como un  rayo que cae de la nada)
Fate steps in and sees you through (El destino se presenta y te atraviesa con su mirada)
When you wish upon a star (Cuando pides un deseo a una estrella)
Your dreams come true (Tus sueños se hacen realidad)

Al inicio de la película, Pepe Grillo abre un libro, que se asemeja a una Biblia, y justo en su primera página vemos la imagen de la Estrella de David iluminando el firmamento. Esa escena simboliza la noche en que nace el Hijo de Dios. Justamente cuando Geppeto está terminando su creación: Pinocho.

Por cierto, Pepe Grillo simboliza la conciencia. En inglés su acrónimo es JC (Jiminy Cricket), haciendo clara referencia a Jesucristo. Debemos recordar que Jesús es el Verbo. Nuestra conciencia nos habla en la cabeza, nos habla con frases, con palabras. El Verbo se nos manifiesta siempre, tanto, que cuando hacemos algo malo, la Conciencia nos reclama e invita a no cometer ese acto. 
 

La Estrella

Hace miles de años, los humanos estábamos conectados con el firmamento, con la inmensidad del cielo y con las estrellas. Eran tiempos cuando no teníamos método científico ni nos creíamos superiores a la creación misma. Por el contrario, teníamos la humildad para ocupar nuestro lugar; y así, levantábamos nuestra mirada a la oscuridad infinita, para preguntarnos ¿qué son esos puntos luminosos? ¿Por qué están ahí? ¿Será que algún Dios quiere decirnos algo? En esa actitud de humildad, los hombres aprendimos a levantar nuestra mirada al cielo, el lugar de la inmensidad, del infinito, del Misterio de Dios. Allá es adonde clamábamos por sabiduría y por luz. Por esa razón, las estrellas, que iluminan en la oscuridad, iluminan nuestros sueños, nuestras ilusiones y pedir un deseo a una estrella es pues, pedir que nuestros sueños se conviertan en realidad. 

Geppeto 

Es el Padre amoroso, el Creador, el que se arrodilla delante de la Estrella para pedir un deseo, que tiene un alcance divino: dar vida a una criatura. Tanto ama Gepetto a Pinocchio que cuando éste se pierde, sale a buscarlo. El mensaje es claro: el Padre nos busca (Mt. 18, 12-14), porque somos sus hijos perdidos. El Padre, además, sufre. Pero lo arriesga todo por encontrarnos. Y como padre, su gesto de humildad se ve a lo largo de toda la película. Justamente ese valor, es lo que hace que Pinocho recapacite y cambie el rumbo de su vida. La casa de Geppeto está llena de relojes, simbolizando que el Creador es el dueño del tiempo.

El Hada Azul

Del Hada Azul se dicen muchas cosas, que es un ángel, que es la estrella en el cielo. Yo prefiero esta explicación: ella es la dulzura personificada en una figura femenina; y como siempre se requiere de una figura paternal y una maternal para dar vida, ella es también el arquetipo de la Madre, justamente porque es la que le da vida a Pinocho. Adicionalmente, es el Hada, como madre, le señala puntualmente los deberes de Pinocho, para convertirse en un niño de verdad: ser valiente, saber diferenciar el bien del mal y entregarse a los demás.

Este es un extracto de la conversación cuando Pinocho le pregunta si por tener vida, ya es un niño de verdad:

-¿Ya soy un niño de verdad?
- Para que el deseo de Geppeto se convierta en realidad, debes demostrar ser valiente, veraz (1) , y desinteresado (2). Así algún día serás un niño de verdad. Deberás aprender a escoger entre el bien y el mal
- ¿Y cómo lo sabré? 
- Tu conciencia te lo dirá 

(1) truthful = algunas definiciones son: honesto, honrado, sincero, fiel
(2) unselfish = no egoísta

El Zorro y el Gato

Son los que nos desvían del camino, el Zorro nos traiciona y el Gato se aprovecha. Nos distraen, nos llevan a cometer pecados, delitos, traiciones. Ignorantes que viven del momento, no solo nos impulsan al lado oscuro sino que disfrutan y se aprovechan de nuestra ingenuidad. Seguir sus pasos es perdernos en una vida sin sentido, y como en la película, convertirnos finalmente en burros de verdad. 

El titiritero 

Es el tirano que esclaviza a Pinocho para su disfrute y gozo particular. Su papel no es ni siquiera el de quien nos atrae al mal: él es el mal personificado. No es casualidad que su nombre en el libro sea Tragafuegos. Su "oficio" de titiritero es claro: es él quien te mueve las cuerdas para que no tengás voluntad propia sino solo la de él. Para que no tengás libre albedrío, sino que tus pasos sean los que él decida. Caer en sus manos significa perderlo todo, es decir, la esperanza. Sin esperanza no hay futuro y sin futuro no hay vida.

De las aventuras

Realmente Pinocho solamente miente una vez (en el libro y en la película). Mientras que en el libro lo muestran inicialmente como un niño insolente, malagradecido, grosero, egoísta y orgulloso (características del nihilista intelectual), en la película lo muestran más bien como un niño dulce pero ingenuo, que no sabe nada de la vida y que se deja llevar por personas inescrupulosas que quieren abusar de él.

Luego de ser engañado por el Zorro y el Gato, y estando bajo la tiranía de Tragafuegos, vive primero las tentaciones de la fama y la fortuna (Teatro) y luego las tentaciones de los placeres terrenales (Isla del Placer). En esa transición, Pinocho es testigo de cómo otros niños también fueron engañados. Particularmente en la Isla, Pinocho es testigo de cómo otros niños, por no escuchar su conciencia, se convierten en burros de carne y hueso. De ahí que junto con Pepe Grillo, decide escapar para volver a su Padre. Y en ese viaje de vuelta a su casa se entera que Geppeto también lo busca...tan lejos, que la última vez que lo vieron fue embarcándose en alta mar.

"En la tradición biblica el mar es presentado como lugar de las fuerzas enemigas del hombre, que solo Dios puede dominar" (Biblia Navarra Jon 2,1 p.1292), y que en la historia se acentúa más cuando nos enteramos que Geppeto está dentro de una ballena, es decir, el lugar más peligroso del mundo. Es clarísima la simbología con Jonás (que estuvo dentro de un monstruo marino por tres días hasta resucitar como un hombre nuevo) y por lo tanto con Jesús (que hace referencia a Jonás en Mt 12,40). 

Estamos frente al corazón mismo de la historia de Pinocho (y de todas las historias de héroes): solo enfrentándonos a nuestros mayores temores, podremos redimir a nuestro Padre, si queremos convertirnos en hombres de verdad.

*** La Cruz El símbolo más importante del cristianismo nos revela dos verdades fundamentales: sufrimiento y sacrificio. Estas son verdades que lamentablemente hemos olvidado, transformado y desvirtuado. Inmersos en la cultura posmodernista de los millenials, que exigen cada vez más derechos pero no hacen frente a sus deberes, la cruz no es otra cosa que un estorbo para el vagabundo, el orgulloso, el soberbio, el mediocre. Y los más viejos nos hemos dejado llevar por la corriente, demostrando nosotros mayor debilidad que ellos. Se nos olvidó qué simboliza la cruz; y por complacer a los progresistas hace un par de décadas, los adultos hicimos lo propio, sacando la cruz de nuestras casas y de las aulas. Los resultados se ven hoy a simple vista.

El sufrimiento lo aceptó Jesucristo voluntariamente, para hacer la voluntad de su Padre. Su redención, se dio con su sacrificio.***


 Igualmente sucede con Pinocho: sabe que sufrirá para rescatar a su Padre pero acepta ir en su rescate de forma voluntaria. El Hijo entonces redime a su Padre sacrificando su propia vida. Es aquí en donde el Hada Madrina reaparece, esta vez para dar de nuevo vida a Pinocho  convirtiéndolo en un niño de carne y hueso. Su forma de actuar, valiente, veraz y desinteresado, su convicción de salvar a otra persona a expensas de perder la propia, es lo que lo convierte en un niño real. O dicho de otra forma, para cuando salva a su Padre en el mar, ya Pinocho es un niño de verdad.  

PD1: Hice referencia a la película (Disney - 1940) más que al libro, ya que el libro es un poco más crudo y en cambio la película es más 'potable' para transmitir el mensaje

PD2: En el 2019 Roberto Benigni lanzó de nuevo la película. Habrá que verla

PD3: En Aquamán, hacen referencia a Pinocho a todo lo largo de la película. Y no es porque Aquamán se mete dentro de una ballena, sino porque la película gira en torno al mismo tema de las historias de los héroes. Usan el arquetipo del héroe y entremezclan a Aquamán con Jonás y con Pinocho para apuntar al Arquetipo Heróico de Jesús. ¿Resultado? Película taquillera

PD4: Mi hermano me regaló un títere de Pinocho. Es el mejor regalo que me han dado en la vida. Gracias

 





sábado, 18 de enero de 2020

La Vocación de Mateo

El Evangelio de hoy Sábado 18 de Enero, nos refiere a Mateo, cuando recibe el llamado de Jesús, a que lo siga.
Gracias al comentario del Obispo Robert Barron, pude conocer "La Vocación de Mateo" del pintor italiano Caravaggio, explicando que este llamado, tan actual como siempre, quedó plasmado en esta obra de arte del año 1599.
Una línea horizontal divide este cuadro de 3 X 3 metros: arriba, la Luz. Es decir, no se ve la ventana desde donde ésta ingresa, como tampoco podemos ver a Dios, aunque su Luz y su Calor siempre nos abraza y nos inunda. Abajo, los hombres, protagonizando en la oscuridad, su papel de cobradores de impuestos y pecadores.
Justo allí, entre ellos, aparece Jesús, debajo del rayo de Luz, señalando a Mateo, quien con cara de asombro, se pregunta si es él a quien llama al Señor. El artista, plasma el momento exacto de Mateo 9, 9 en esta obra de arte.
Simbolismos
El hombre que acompaña a Jesús y quien también señala a Mateo, es Pedro. Y como la Iglesia, responde al mandato del Señor: reafirmándonos que hay un llamado desde lo Alto.
El jovencito vanidoso, se deslumbra; el hombre de espaldas, representa a aquel que, sintiéndose amenazado por el llamado, por la Luz, por Jesús o por la Iglesia, pone su mano detrás, listo para desenvainar su espada contra esa 'amenaza'. Caravaggio lo coloca de espaldas en su obra: es decir, es el hombre que le da la espalda a Dios.
Al lado izquierdo, dos personas más: uno, que pese a ser un anciano (sabiduría) y pese a usar anteojos (para ver mejor), solo ve lo que quiere ver; el otro, pese a que la Luz le llega de forma directa, más bien se siente incomodado por ella. Le estorba. Prefiere hundirse en su propia oscuridad, dándole importancia a lo banal: el dinero.
Hay un elemento muy interesante que son las prendas de los protagonistas. Por un lado, Jesús y Pedro, visten como siempre, sencillos y andan descalzos. Los demás, visten como los contemporáneos de finales del siglo XVI. ¿Esto qué significa? El llamado no fue hace dos mil años. El llamado a servir es hoy, es actual, es permanente. ¿Seremos hoy capaces de escuchar el llamado en el 2020?
Un par de cosas más:
* Si bien algunos llevan sombrero, sobresale el halo de santidad sobre la cabeza de Jesús.
* Dice el Obispo Barron: "La mano de Cristo en la imagen de Caravaggio es una adaptación de la mano de Dios Padre en la representación de Miguel Ángel sobre la creación del hombre que está en la Capilla Sixtina. Así como la creación es ex nihilo, también la conversión es una nueva creación".