martes, 30 de octubre de 2012

¿Proezas? Ni una sola


Que si hablásemos de mis proezas, logros o hazañas, no podría yo endulzar el oído de mi interlocutor ni robar la atención de mi lector; pues siendo sinceros, todo cuanto dijese no sería otra cosa que invenciones propias de quien habiendo vivido una vida de indecisiones, tropiezos y errores –cual si fuese yo un típico hombre del montón- no alcanzaría yo a llenar, ni siquiera con un colorido relato de mi vida,  la corta imaginación de un inocente niño de dos años.

Otros hombres, partirán lejos de casa para alcanzar su sueños; aspirarán a cruzar grandes metas; superarán fronteras que se pensaban infranqueables; obtendrán condecoraciones; se convertirán en héroes; se les reconocerá por sus maravillosos dotes de humanidad y solidaridad; serán ejemplo para miles; serán recordados por la historia; cambiarán el rumbo de vida de quienes les siguen…

Yo, ehhh.., mi vida, mi cotidianidad, no da para tanto.

Mas si usted presta atención a lo que aquí escribo, se dará cuenta que ironizo en la base misma del argumento: pues no hay una mente más fértil para la imaginación, que la de un niño de dos años, que vive y se desvive por superar retos y alcanzar metas, conviviendo a diario con súper héroes y como es lógico, queriendo ser uno de ellos. Un niño a quien de por sí, cuando algo no le parece, vuela por los aires para irse lejos; y si algo le desagrada, le dispara rayos para destruir eso que le importuna.

Por eso le advierto a usted, para que lo sepa y no le agarre desprevenido, que yo, en ese campo fértil, también vuelo, soy poderoso, disparo rayos cuando algo no me gusta y salvo a quien necesita ser salvado. Cruzo fronteras, me condecoran, soy un héroe enfocado en ayudar a los demás. Y ante todo y sobre todo, trato a diario de cambiar el rumbo de vida de ese niño de dos años; y la de otro niño, un poquito más grande también.

En serio: si hablásemos de mis proezas, logros o hazañas, confesaría que realmente no tengo una sola. 

Pero en cambio, no necesito partir lejos para alcanzar mi sueño. 

Mi sueño, es mi vida. 

Mi vida, mi mayor alegría. 

Y  mis hijos, el fruto de ella. 

miércoles, 24 de octubre de 2012

Caballos, bayonetas y algo más


La noche de este lunes se celebró el tercer y último debate presidencial en los EE.UU. entre el demócrata Obama, quien busca re elegirse por cuatro años más, y su contendor Mitt Romney, candidato de las filas republicanas. Luego de tres debates, pareciera que los indecisos ya pueden escoger por alguno de los dos. Al menos eso dicen las encuestas de este lunes, en donde dieron por ganador a Barack Obama.
Durante el primer debate, el presidente Obama se mostró cansado y distraído. Probablemente su exceso de confianza le pasó la factura ya que no se preparó tan bien como lo hizo Romney, quien en cambio sí respondía con asertividad, buen ánimo y excelente lenguaje corporal. De ahí que para el segundo debate sucedió lo que todos esperaban: se vio a un Barack concentrado, acucioso y preciso en sus respuestas, casi todas ellas sustentadas en hechos y no solo palabrería. En este tercer debate, sucedió lo mismo que en el segundo: ante los ojos de los indecisos, Barack ganó con ventaja sobre su rival, sobre todo porque finalmente ha vivido cuatro años de política exterior, justamente el tema de fondo de este debate final.
Comandante en jefe Así se le llama también al presidente en los EE.UU. quien, al ser elegido, asume este cargo sobre las fuerzas armadas. Y quien, en caso de emergencia nacional, toma decisiones cruciales de acción inminentemente militar. Una de las particularidades de este debate consistía en ver a ambos candidatos afrontar el tema de la política exterior, pasando por Rusia, Irán, Corea del Norte, Siria, Pakistán, Afganistán y todo ello desde una perspectiva estratégica con tintes militares y al mismo tiempo pacíficos y sin descuidar el supuesto liderazgo mundial que tienen los EE.UU. en estos menesteres.
Partidarios de ambas tendencias consideran que su candidato demostró el temple necesario para ocupar el puesto. Romney pareció más cauteloso en sus respuestas, a veces inclusive asintiendo a lo que el gobierno ha hecho en Libia, Siria y Afganistán. Mientras tanto, Barack se mostró enfático, justificando con hechos cada una de las decisiones que han debido tomar en los últimos cuatro años.
Frases populares Lo interesante de estos tres debates ha sido que en cada uno de ellos, se ha popularizado una frase, la cual ha generado una reacción masiva en las redes sociales. En el primer debate, Romney adujo que aunque amaba a Big Bird (popular personaje de Plaza Sésamo), recortaría el presupuesto del fondo gubernamental para las televisoras públicas. En el segundo debate, al hacer referencia a su búsqueda de mujeres para ocupar puestos claves cuando era gobernador de Massachusetts, dijo que recibía “archivadores llenos de mujeres”.
Para el tercer debate, Romney -quien ha insistido en que aunque se deben recortar presupuestos, fortalecerá todo el aparato militar- atacó a Obama argumentando que tenían menos buques de guerra que en 1916, a lo que Obama le respondió: “Bueno, gobernador, también tenemos menos caballos y bayonetas, porque la naturaleza de nuestros militares ha cambiado”.  Y añadió: “Tenemos esas cosas llamadas portaviones, donde los aviones aterrizan sobre ellos. Tenemos esos navíos que se sumergen en el agua: los submarinos nucleares”. Obama inclusive, haciendo gala de su astucia para señalar la torpe idea de necesitar más buques de guerra, hizo referencia a un juego de niños cuando sentenció: “La pregunta no es un juego de Battleship, en donde contamos los barcos…”.

El punto de vista de ‘otro’ empresario Mitt Romney ha insistido a lo largo de su campaña en ser un empresario exitoso quien por su experiencia empresarial, fácilmente logrará crear 12 millones de empleos en los EE.UU. Quien no piensa igual es otro empresario: nada menos que Mark Cuban, ubicado entre las 500 personas más adineradas del mundo según la revista Forbes, y mejor conocido por ser el propietario del equipo de la NBA, los Dallas Mavericks.
En una entrevista realizada en el show de Piers Morgan en CNN, y en esta ocasión auspiciada por Anthony Robbins (afamado motivador y escritor de varios libros como ‘Poder sin límites’ y ‘Despertando al gigante interior’), Mark Cuban comentó que ambos partidos (republicanos y demócratas) son de temer. Sin embargo prefiere lo que ya conoce versus lo nuevo por conocer. Haciendo la semejanza de una persona que busca empleo -al igual que Romney busca ser elegido presidente- considera que éste ha cometido el error de dar escuetos argumentos sobre cómo va a mejorar al país. Cuban señalaba: “Sería como contratar a un CEO para tu empresa, quien al preguntársele cómo va a incrementar las utilidades, te respondiera ‘incrementando las ventas’ y ‘recortando gastos’”. Así como usted jamás contrataría a una persona que diera semejantes respuestas, de igual forma Cuban piensa que Romney pareciera no tener experiencia contratando CEO’s para sus empresas, ni se ha percatado que él mismo ha fallado en sus respuestas pues los debates son entrevistas abiertas para el ‘empleo’ de presidente de su país.
Mark Cuban considera que Obama no puede ser juzgado tan severamente pues no se sabe qué tan bien o mal lo ha hecho. Pero sí señaló que la situación económica ha mejorado sustancialmente. En el 2008 la crisis tenía hundido todo el sistema financiero, incluyendo la bolsa y los bancos. No existía certeza sobre cuanto tiempo se extendería la depresión. Pero eso ha quedado atrás gracias al gobierno actual, y por eso Cuban cree que Obama debe mantenerse en el poder.

martes, 16 de octubre de 2012

Llueve

Hoy llueve. Ayer no. A veces parece octubre. A veces no.
Los inviernos ya no son lo que solían ser.
Hoy, llueve torrencialmente y luego llega la calma.
De niño, recuerdo que llovía torrencialmente y no llegaba la calma. Hasta horas después.
Y había temporales.
Y yo no escuchaba de inundaciones.
Las inundaciones, ¿son el resultado del crecimiento demográfico? ¿De la tala indiscriminada?
¿Del congestionamiento urbano? ¿Culpa suya? ¿Culpa mía?

Es octubre. Y hace 25 años, sí llovía en octubre.
Cuando era adolescente, tenía que esperar a que escampara, al atardecer, para salir
a dar una vuelta.
Todas las tardes.
Con el uniforme del colegio, las faldas por fuera y las manos en las bolsas, recuerdo
las tardes.
Todas esas tardes de colegio.
No usaba suéter. No lo necesitaba. Nunca sentía frío.
Y no usábamos condominios. Ni guardas. Ni cámaras para filmarlo todo.
Como ahora, tenía amigos y no los tenía. Eran contados con la mano.
Siguen siendo los mismos. Los que tengo y los que no.
Y caminaba solo.

Y apenas caía la tarde, volvía a casa. Para que mamá no se preocupara.
Y a terminar tareas. A sentarme en la mesa de la cocina.
Y ver a mamá preparar la cena.
Mamá decía que cuando era niña, llovía mucho. Temporales de días.
Y yo pensaba en 'esos' años, sin entender que era solo 25 años atrás.
Como yo y como ahora que le cuento a usted este cuento.
25 años.
Mamá nos hacía la cena. Con todo su amor.
Su cuchara era el cielo.
Es el cielo.

Las tardes lluviosas de octubre, me recuerdan que el tiempo vuela.
Que quiero salir a caminar, con las faldas por fuera y las manos en las bolsas.
Por el barrio.
Todavía hay tiempo.
Hoy es un buen momento.
Y como no soy yo quien lo decide, le pido a Dios que me regale vida.
Algunos años.
Bueno, muchos.
Pues ya no camino solo.
Y quisiera volver a escribir sobre las lluviosas tardes de octubre.
Dentro de 25 años.

viernes, 12 de octubre de 2012

Agente de Seguros del INS


Agradezco a La Nación que me publicó este artículo el pasado martes 9 de octubre. Y admito que cuando nos dieron el anuario en sexto grado, tres años después, al verlo me dije: "Wow, igualito al álbum aquel de los agentes en donde salía papi...". Sigo pensando lo mismo.

Quisiera referirme al editorial del pasado viernes 5 de octubre, “Retroceso en seguros”. Personalmente no me gustó el tono del editorial pues lo que logra es confundir más a la opinión pública haciendo creer que todos los agentes de seguros tenemos buenos ingresos sin hacer más que un mínimo esfuerzo. Y ni qué decir del tema obrero-patronal. Le pido al estimado lector que lea con detalle lo siguiente:
Soy hijo de un agente de seguros. Admito que siempre me gustó acompañar a mi papá a visitar clientes pues lo veía trabajar con esfuerzo, tenacidad y servicio al cliente. Mi papá trabajaba cuando otros descansaban. Precisamente por eso, cuando tuve la oportunidad, también me convertí en un agente de seguros.
Recuerdo que a inicios de los años ochenta, el INS sacó un álbum (parecido a los de postales) en donde mostraba la producción de todos los agentes de seguros. Cada agente venía con su fotografía, su número y su producción anual. En las dos primeras páginas, venían los grandes agentes de jugosas comisiones. Luego, empezaba a decaer y dos páginas más adelante, la producción se desplomaba. Mi papá aparecía, en un álbum de 20 páginas, por ahí de la página 10...
Ganar un millón por mes. Actualmente, sigue siendo igual. Pero veamos los ingresos de un agente de seguros del INS con un ejemplo, para que sea más fácil de comprender: si usted vende una póliza de un carro promedio (año 2002 a 2006, valorado en ¢5 millones) su comisión semestral será de ¢14.000,00, es decir, ¢2.333,00 mensuales. Ahora bien, para ganar ¢1.000.000,00 (un millón de colones) por mes, ¿cuantas pólizas requiere tener en su cartera? 71 pólizas cada mes, o bien, 426 vehículos asegurados de forma consistente por semestre. Se imaginará entonces que ganar un millón por mes no es de la noche a la mañana. Se requiere esfuerzo, dedicación y constancia por años, para construir una cartera y desarrollar fidelidad en sus clientes.
¿Burócratas? Pero, además, los agentes vendemos pólizas estudiantiles, para celulares, de daños a terceros, y otras más, en donde en ninguno de estos escenarios la comisión sobrepasa los ¢5.000 por póliza. Proyectar un ingreso mediano con base en estas pólizas es muy difícil. Súmele que las exigencias de estos tiempos nos obligan a tener gastos de alquiler de oficina, asistentes (salarios y cargas sociales), mensajero (salarios y cargas sociales), teléfonos fijos y celulares, y un vehículo en buen estado, con el consecuente gasto de combustible y mantenimiento en general. Todo lo anterior sin que el INS nos pague un salario base pues únicamente ganamos comisión.
Entonces, ¿de dónde proviene el dinero para pagar estos gastos fijos mes a mes? Cada uno de nosotros gana lo justo por su propio esfuerzo, esto es, una comisión por cada póliza vendida o renovada. De ahí que, para poder tener toda la infraestructura antes citada, y dar un servicio de calidad a usted, estimado lector y consumidor de pólizas de seguros, el agente debe construir año tras año y con mucha perseverancia y control, con cuidado y dedicación, una oficina acorde a sus propias capacidadesy en función de sus clientes.
Pese a que mucha gente podría pensar que somos burócratas sentados detrás de un escritorio, lo cierto es que nuestra profesión nos exige estar disponibles 24 horas al día, 7 días a la semana, ya que debemos ayudar a los asegurados con asesoría inmediata en casos de emergencia, o bien si requieren un seguro en horario no laboral. Como lo mencioné al inicio, no hay horarios de entrada ni salida, sino que, por lo general, cada agente maneja su agenda y sus horarios a discreción, y muchas veces debemos trabajar feriados y fines de semana.
¿Tiene usted un buen agente? Además de los controles internos y propios de cada agente (con sistemas que lleven listados de vencimientos, coberturas, montos asegurados, etc.), el papeleo y trámite que genera cada emisión o variación se ha multiplicado en los últimos tiempos no solo por las exigencias de Sugese, sino porque los mismos clientes saben que pueden exigir más y mejores condiciones en sus pólizas. Ya no consiste únicamente, como lo define el editorial, en que “Un solo esfuerzo de venta era recompensado a perpetuidad, con solo gestionar la renovación del seguro a su vencimiento”. Si usted tiene un buen agente de seguros, sabe a lo que me refiero.
Y cuando el editorial menciona las jugosas comisiones, esas que todos queremos tener, tenga en mente que, si usted se convierte en un agente de seguros, debe convertirse en un gran profesional. ¿La razón? Ninguna empresa grande que genere jugosas comisiones le abrirá la puerta si usted no demuestra solidez, trayectoria y conocimiento.
Como en cualquier profesión, hay personas que ganan millones y otros que no ganan tanto. Y es igual para nosotros los agentes. Hay un pequeño segmento que gana muy buenas comisiones, otro que tiene ingresos de regulares a buenos y otro segmento de pequeños productores. De ahí que quien quiera ganar bien deberá esforzarse más y más.
La profesionalización del agente es inminente ya que con cada cambio en las pólizas debemos estudiar a fondo dichos contratos para poder dar una adecuada asesoría a nuestros clientes. Mientras más grande sea su cartera y sus clientes, mayor el cuidado que se debe tener para no cometer errores en asesoría ni omisiones en la contratación de condiciones y coberturas. A diario debemos conocer sobre cada detalle en cuanto al trámite de reclamos y así asesorar correctamente a quien nos lo solicite. Y así, vivimos en un ciclo de preparación constante, de estudio, conociendo sobre los nuevos productos y los de la competencia.
Hoy, cientos de agentes como yo, nos hemos visto obligados a reducir nuestras comisiones ya que las primas de los seguros se han reducido para beneficio de los clientes. Y eso está bien. Y por eso es que hoy trabajamos mucho más que antes (para ganar lo mismo) y con más obligaciones administrativas, impuestas por la Sugese y el Instituto. En el pasado se ha manoseado el tema de la relación obrero-patronal de INS con sus agentes a un nivel político. Y por años se ha hecho creer a la opinión pública una verdad a medias. Pero lo cierto del caso es que el editorial solo ayuda a desvirtuar una verdad incontrovertible: que el INS evade su responsabilidad patronal.

lunes, 8 de octubre de 2012

Debí estudiar nutrición

Siempre tuve una atracción por este tema. Pese a nunca haber estudiado formalmente, en internet y librerías he encontrado muchísimo material para conocer y aprender sobre el tema. Tema que siempre me atrajo -según recuerdo, desde 1995- pues pienso que un nutricionista bien capacitado, puede ayudar a cientos de personas a mejorar su calidad de vida por medio de asesoría básica y sencilla. Y pese a que allá afuera hay cientos de nutricionistas, sigo teniendo la sensación de que hace falta dar algo más para ayudar a las personas.
Tanto fue mi afán por querer ayudar, que hace dos años iniciamos el proyecto llamado Nutrición Solar, proyecto que se constituyó finalmente en una empresa abierta al público (algunos meses atrás), y que por cosas del destino no se pudo llevar a cabo. No es el momento para hablar sobre él, pero prometo hacerlo en el futuro, pues es muy interesante.
En cuanto al tema propio de la nutrición, sí quiero aprovechar mi blog para decir lo que pienso sobre algunas cosas. No soy nutricionista, ni médico, ni pienso hacer sugerencias a nadie en particular. Mi intención es compartir algunas cosas que me han servido y que creo, le pueden servir a otros. Seré algo así como un crítico de la nutrición en este país, sin que mi opinión refleje más que una idea personal; jamás una sentencia pues repito, no estoy acreditado.

Lo primero - El ABC de la nutrición

Sin importar lo que comamos, todo se reduce a seis cosas:

Carbohidratos
Proteínas
Grasas
Vitaminas
Minerales
Agua

Toda persona debería saber ésto. Lo interesante es que si le preguntamos a las personas por ejemplos de alimentos con proteínas o carbohidratos, muchas no sabrán dar ejemplos claros. O los confundirán. Otras, no tienen claro exactamente cuantos carbos o proteínas contienen ciertos alimentos o comidas ni cuanto necesitan comer. Y creyendo que se alimentan sanamente, se exceden, principalmente con la grasa.

Otros, se exceden con el agua. ¿Alguna vez se ha cuestionado de donde viene la idea de los 8 vasos de agua al día? ¿Eso es lo correcto? ¿Para usted? ¿Con su peso y estatura? ¿Y su edad y género? Los 8 vasos de agua son el más claro ejemplo de que las personas no tienen ni idea de cuanto deben consumir en agua, y por ende, tampoco en alimentos.

Lo insto, estimado lector, a que comience a cuestionarse sobre estos temas nutricionales. En especial si usted:

- Prefiere una fruta a un helado;
- Cena poco o nada para adelgazar;
- Es de las personas que pese al esfuerzo de aguantar hambre y hacer dietas, se engorda cada día más;
- Se pregunta porqué otros que comen más, y en algunos casos, sin restricciones, no se engordan nunca;
- Ve cómo su celulitis sigue aumentando pese a que practica cardio de forma consistente y tiene una condición física envidiable;
- Sabe la importancia de comer varias veces al día pero no consume suplementos nutricionales;
- Tiene disciplina pero no obtiene resultados.

Mientras escibo más sobre el tema "ABC" para ahondar en más detalles, le dejo dos links que corresponden a:
1. Lo que la Escuela de Medicina de Harvard considera importante y actualizado respecto a la pirámide nutricional moderna: http://www.hsph.harvard.edu/nutritionsource/what-should-you-eat/pyramid-full-story/index.html

2. Pirámides para diferentes regiones del mundo: http://www.foodpyramid.com/food-pyramids/

y diferentes países http://www.foodrepublic.com/2011/06/07/gallery-food-pyramids-world

Lo más importante de las pirámides es tener claro que el equilibrio en la dieta - su dieta - es crucial. Y no hace falta que venga yo a decirle sobre las consecuencias de los excesos...

jueves, 4 de octubre de 2012

Súper poderes

Hace un par de meses el chiquitín de dos años, veía Pocoyó en Discovery Kids.
Para quienes tienen hijos pequeños, es fácil reconocer los personajes de las cadenas televisivas especializadas y enfocadas en entretener niños. De ahí que sea para ellos fácil saber de cual serie estoy hablando.
Pues bien, ese día, y como ocurre en cada episodio, el locutor al finalizar programa se despide diciendo: "Hasta luego Pocoyó. Nos vemos pronto". Mi hijo levantó su manita para decir adiós.

Hoy, sucedió algo similar.

Estábamos viendo Dora la Exploradora y el episodio consistía en enseñar a los niños los colores. Con un arcoiris, un puente coloreado, crayones y helados, se le pedía a los niños citar cada color según la circunstancia.
A mi hijo, que mucho le ha impactado Ironman (tenemos dos de sus películas y además The Avengers), le da por disparar con las palmas de sus manos, rayos al igual que su súperhéroe favorito, cuando algo no le gusta.
Sirva el paréntesis para que usted, querido lector, se imagine a Zorro achicharrado, cuando mi hijo le disparó rayos Ironman, por haberse robado los helados que Dora y Botas querían colorear...