Ayer, escuchando el discurso de Mitt Romney, me llamó la atención que, siendo republicano, mencionara a Kennedy, ex presidente demócrata. Pese a que todos los norteamericanos admiran a J.F.K., considero que citarlo fue un error cometido por quienes escribieron este 'discurso de aceptación'.
Y casualmente, si hablamos de personas expertas en el tema (los redactores de discursos) tenemos que hablar de Ted Sorensen. ¿Lo conoce? Aquí comparto con ustedes un artículo publicado el 4 de julio del 2010 en La Nación que habla de él y su relación con J.F.K.
Y de paso, una interesante anécdota que vale la pena conocer...
En un artículo anterior (Una misma generación del 13/06/10) cité a John F. Kennedy, y me gustaría aprovechar para compartir un par de situaciones particularmente interesantes, que sucedieron antes de que se convirtiera en presidente. Citarlo, en todo caso, implica casi siempre una obligada referencia a su vida política (la Invasión en Bahía Cochinos, la Crisis de Misiles en Cuba, la Guerra Fría, el inicio de las confrontaciones con Vietnam, la construcción del muro de Berlín, los derechos civiles y Martin Luther King Jr, la Carrera Espacial...). Pero en esta oportunidad intentaré darle un giro a la narrativa, pues las situaciones a las que me referiré no dejan de ser, además de políticas, interesantes.
Perfiles de Coraje. Siendo senador por Massachusetts en 1954, y aprovechando su convalecencia por una operación en su espalda, Kennedy escribió un libro de biografías titulado Perfiles de Coraje. En él, Kennedy hacía referencia a la integridad y valentía de ocho senadores, quienes, a lo largo de la historia de los EE. UU., habían interpuesto sus criterios personales a los de la línea de partido. Ellos, sentían que ‘hacían lo correcto’. El libro se convirtió en un best-seller y lo premiaron con el Premio Pulitzer en 1955.
A partir de ese momento, Kennedy se convertiría, ante la opinión pública, en un político reconocido. Su carisma y su vanidad, no solo en su apariencia, sino también en lo que decía y cómo lo decía, lo hicieron rodearse de gente valiosa, particularmente en lo referente a la escritura.
Desde entonces se ha discutido mucho acerca de si Kennedy realmente escribió su tesis universitaria, y en general este libro biográfico y sus famosos discursos. Theodore Sorensen, quien para entonces fungía como asesor del senador Kennedy, así como redactor de discursos, publicó en Mayo del 2008 su autobiografía. En ella, confiesa que, pese a que Kennedy concibió el libro y supervisó su producción, aportando algunas ideas (incluyendo el primer y último de los capítulos), fue él quien hizo el borrador de todos los demás y quien finalmente escribió gran parte de él. Kennedy, ante tantos señalamientos en su contra, le dijo en su momento a Sorensen: “Si permitimos que esto continúe, es mejor que renunciemos. Esto, reta mi habilidad para escribir un libro, mi honestidad en firmarlo, y mi integridad al aceptar el Premio Pulitzer”.
Actualmente existe un premio denominado “Perfil de Coraje”, que otorga la familia Kennedy a través de la Fundación de la Biblioteca John F. Kennedy, a todos aquellos individuos quienes, actuando según su conciencia, arriesgan sus carreras políticas, persiguiendo una más amplia visión de intereses nacionales, en oposición franca a sus partidos políticos e inclusive a la opinión pública.
La rodilla de Nixon. La campaña presidencial inició en Julio de 1960, y Richard Nixon, en ese momento vicepresidente de Dwight Eisenhower, fue elegido como el candidato del Partido Republicano.
Así, en la Convención de su partido, ofreció visitar los 50 estados del país. Dicha promesa, se vio comprometida cuando en Agosto, Nixon golpeó su rodilla con la puerta de un automóvil; se le infectó y tuvo que inyectarse antibióticos.
Para cuando volvió a la campaña había perdido mucho tiempo. Pero en vez de reflexionar y rectificar decisiones y posturas, haciendo ver a los votantes que las circunstancias lo habían demorado en su carrera hacia la presidencia, insistió en visitar los 50 estados, incluyendo obviamente, aquellos que no suman muchos votos electorales (indispensables para conseguir representantes en el Colegio Electoral, en donde finalmente se escoge al presidente y al vicepresidente). Conforme se acercaba el día de las elecciones, Kennedy, en cambio, se enfocó en visitar los estados con mayor cantidad de votos electorales. Justamente en el último fin de semana, Kennedy visitó Ohio (20 votos), Michigan (17 votos) y Pennsylvania (21 votos); Nixon visitó Alaska (3 votos).
Y pese a que Kennedy ganó con soltura la presidencia, 303 votos electorales contra 219 (eran necesarios 269 votos para ganar), en el conteo de voto popular, la diferencia fue únicamente de un 2% - existen algunos que afirman que la diferencia fue de menos de una décima de un 1%-. Así las cosas, parece que al cruzar la meta, Kennedy ganó esa carrera por una rodilla...
