Cuando era un niño, tuve la oportunidad de pertenecer a la banda de la escuela. No teníamos muchos instrumentos, más allá de cinco tambores, un bombo y dos liras. Ah si, y un par de triángulos. Yo mismo, que no era talvés el mejor de los niños tocando un tambor (no sé ahora, pero antes le llamábamos redoblante), terminé siendo el 'capitán' de la banda, por lo que me correspondía liderar al grupo de chiquillos.
Tres cosas afectaban nuestro desempeño: iniciamos prácticas apenas un mes antes del 15 de setiembre y si acaso media hora al día; quienes pertenecíamos a la banda no éramos necesariamente niños con atributos musicales especiales; y, a 'Charlie' Jose, quien era por mucho el mejor niño de la escuela tocando el tambor, no le permitieron permanecer en la banda y no precisamente por sus buenas calificaciones.
Probablemente por esas limitaciones, que uno como niño no ve, fue que el profesor de música nos hizo aprender únicamente cuatro ritmos. A mí me parecían sencillos e insuficientes. Pero ahora que escribo ésto, me doy cuenta que mientras que yo ya tenía 12 años, tenía compañeros en la banda de 11, 10 y 9 años. A esas edades, dos o tres años de diferencia significan enormes abismos en el aprendizaje y la exigencia que se puede ejercer entre un niño de 12 y otro de 9. Y debo imaginar que a algunos de ellos, por ser más pequeñitos, seguramente sí se les hubiese dificultado el memorizar más ritmos. Aunque siempre queda la duda de qué tanto puede ofrecer un niño si está motivado y se le insta a practicar con ganas y con esmero.
De lo que no hay duda es que las liras salvaban la tanda. Mis compañeras de seguro se escuchaban mejor que los tambores. Las liras le dan a los desfiles esa 'dulzura' auditiva a la audiencia que les escucha. Lo cierto es que tratábamos de combinar frecuentemente la participación de todos pues aunque fuésemos o no habilidosos, nadie podía ser excluído de participar.
Recuerdo que una o dos semanas antes del desfile, salimos a las calles a practicar. Al igual que ahora, se debe ensayar con los grupos que conforman la representación de la escuela (bastoneras, escolta, abanderados, banda, etc.), el avanzar todos marchando con el mismo paso, en orden, en filas, en línea, en fin...Eso era divertido pues para empezar uno salía de clases antes de tiempo y 'escapaba' del rigor del aula por un buen rato. Pero estas prácticas, no merecen ninguna comparación con la realidad del día del desfile.
Tuve la suerte de cursar la primaria en la Escuela St. Joseph's en Moravia. (Quiero comentarle, estimado lector, que a diferencia del uniforme tradicional -camisa blanca y pantalón o enagua azul- nosotros éramos conocidos los 'bomberitos' pues el uniforme era rojo...¡qué tan cool...!). Si mal no recuerdo, la idea era desfilar sobre la calle principal de Moravia que va de norte a sur, desde donde se encuentra hoy Sykes (antes INDICA) hasta el estadio Pipilo Umaña (es decir, de sur a norte). Pero para llegar a INDICA, teníamos que ascender una empinada cuesta de aproximadamente 700 metros. Y a diferencia de hoy, en que ubican a las escuelas en campos específicos al iniciar el desfile, en 1983 decidieron que teníamos que salir marchando desde la escuela hasta el punto de salida.
Le aseguro, estimado lector, que a media cuesta, todos estábamos fundidos. Yo, derretido. El sol era ensordecedor y en nuestro caso, desfilábamos con camisa de manga larga y guantes blancos. Yo además, por ser capitán, llevaba bufanda y boina. Fue un laaaaargo día: iniciamos el desfile a las 8 de la mañana y finalizamos hasta pasado el medio día, luego de ingresar al estadio.
Esos sacrificios se recuerdan con alegría, como experiencias únicas de la niñez y adolescencia que enriquecen los recuerdos de nuestro pasado. Imagino que muchos, casi todos, tenemos algún recuerdo de los desfiles del 15 de setiembre.
Y yo, lo que con más emoción recuerdo, fue cuando el profe de música me dejó quitarme los benditos guantes blancos que no me permitían agarrar bien los bolillos para tocar con todas mis fuerzas el redoblante de capitán de la banda. No sé por donde quedaron tirados...
